"Guilherme"
Necesitaba pensar en una forma de acercarme a Lisandra, pero por lo visto no sería en esa empresa. Y en el apartamento que Sabrina me dio la dirección no aparecía hacía dos días, estaba vigilando. La manera sería vigilar el edificio donde estaba trabajando y seguirla cuando saliera.
—Ay, qué aburrido, Gui. ¿Por qué tenemos que quedarnos aquí? —se quejó Sabrina a mi lado en el carro.
—Porque Lisandra está ahí adentro y necesito encontrar la manera de acercarme a ella. —respondí por tercera vez.
—¡Pero esto es muy aburrido! Quedarse dentro del carro vigilando... —No sé por qué acepté traer a Sabrina conmigo. Pero se quejó tanto de que estaba aburrida y que podría ayudarme que terminé aceptando. Pero hasta ahora la única utilidad que tuvo fue darme la dirección de Flavio.
—Sabrina, no tenías que haber venido, pero insististe mucho. Entonces ahora aguanta. ¡Quédate calladita, quédate! —Estaba atento al movimiento de ese edificio, pero nada anormal había pasado.
—¿Qué vas a hacer, Gui? Ya te echó. —Sabrina se estaba poniendo fastidiosa.
—¡Nadie me echa a mí! Ahora voy a esperar a que salga de ese edificio y voy a ir detrás de mi novia fugitiva. Y voy a encontrar la manera de que se case conmigo. —sonreí confiado. Siempre había tenido todo lo que quería y Lisandra no sería la excepción.
—¡Te vas a meter en problemas, eso sí! Aquí no es Campanario, donde tu padre agita un fajo de dinero y te salva el pellejo. ¡No sé por qué insistes en esto! —Sabrina había estado tratando de sacarme de la cabeza el matrimonio con Lisandra hacía tiempo y yo sabía bien que ella quería ser la Sra. Pontes, pero eso no iba a pasar.
—Insisto en esto porque a mi padre se le metió en la cabeza que me tengo que casar y ella es la única mujer que quedó en Campanario que está a la altura de los Pontes. —respondí ya perdiendo la paciencia. Detestaba ser cuestionado.
—¿La única que quedó? ¿Y yo? —me preguntó Sabrina indignada.
—¡No me voy a casar con una divorciada quebrada, Sabrina! —la miré con frialdad.
—¡Eres horrible, Guilherme! —le sonreí, poco me importaba lo que pensara de mí.
—Pero no es solo eso, mis padres quieren nietos, cosa que tú no puedes dar. Entonces, mi amorcito, me sirves muy bien como amante, pero no me sirves como esposa. —concluí y pasé la mano por su cabello, que después del episodio con los piojos estaba a la altura de los hombros y nunca volvió a ser el mismo. Hizo una mueca.
—¡Nunca soporté a esa mimada! Siempre llamando la atención de todo el mundo, siempre siendo el centro de las atenciones. Todo el mundo siempre elogiando a esa peste, pasé la vida escuchando "ay, qué linda es Lisandra", "ay, qué inteligente es Lisandra", "ay, qué bien se comporta Lisandra". ¿Y Flavio entonces? ¡El mejor hermano del mundo! Peleamos mucho por su culpa y perdí la cuenta de cuántas veces me dejó para quedarse con la hermanita "porque estaba triste, pobrecita". —Sabrina iba hablando y haciendo muecas y gestos graciosos.
—¡Te mueres de envidia de ella, Sabrina! —Ya sabía eso, porque Lisandra realmente se robaba el show cuando aparecía y Sabrina no soportaba compartir la atención y soportaba menos aún que otra mujer se destacara más que ella.
—Envidia... —resopló—. ¿Te parece poco que le tenga rabia por lo que me hizo con el cabello? Me hizo cortarme el cabello con esa historia de los piojos. —Sabrina se rascó la cabeza, un tic nervioso que adquirió después del incidente de los piojos, siempre se rascaba la cabeza cuando escuchaba la palabra piojo. Sacó una cajetilla de cigarrillos de la bolsa y encendió uno.
Me quedé mirando a Sabrina y no sabía por qué todavía seguía con ella. Ya no era tan bonita, estaba quebrada, fumaba como chimenea, bebía como esponja y ya tenía más horas de cama que un buitre de vuelo. Estaba perdiendo el interés por ella. Pero también, me acostaba con Sabrina desde que tenía quince años y ya hacía más de veinte años.
¡Necesitaba carne nueva! Ah, y Lisandra era un pedazo suculento de carne. Lo que haría con ese cuerpecito... pero por ahora Sabrina aún me servía, se prestaba para unas cochinadas bien chéveres y sabía muchas cosas sobre la familia Moreno, lo que podría ayudarme.
Pero tan pronto me casara con Lisandra iba a buscar una amante mejor, Sabrina ya se estaba poniendo vieja y cansona.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....