"Hana"
Llegamos al bar, que ahora no recordaba en nada al bar, estaba completamente transformado en un salón de fiestas. Estaba nerviosa, ansiosa y por mí habría bajado del auto y corrido hasta el psicogato y dicho sí de inmediato. Pero tal vez si hacía eso Adèle me jalaría la oreja y me haría comenzar todo de nuevo, entonces respiré profundo y traté de controlarme.
Mi tío me ofreció el brazo y solo entonces me di cuenta de que había olvidado algo muy importante, tan importante como el vestido. Me quedé paralizada en la entrada y miré a Adèle completamente perturbada.
—Del, ¡olvidamos el ramo! —Hablé angustiada y ella sonrió.
—¿Mira, de verdad? Pero ya hay tanta flor en ese velo enterito bordado. Ve entrando, Nana, todo va a salir bien. —Me incentivó y fui caminando con mi tío, sintiendo la falta que hacía el ramo y regañándome por dentro por haber olvidado eso.
Mi tío y yo nos detuvimos frente al altar, Rafael estaba allí, lindo, con esa sonrisa entre paréntesis que amaba y solo de mirarlo sentí una calma apoderarse de mí. Miré al lado y vi a Rubens, mi querido brutote, con esa sonrisa fácil y sosteniendo una caja blanca.
—Pequeña, este es mi regalo para ti. Quise hacer algo especial. —Sonrió y lo miré confundida, porque ya había recibido un regalo de él y de Rubia para la casa nueva.
Quité la tapa de la caja y allí dentro estaba el ramo más lindo del mundo. Me llevé las manos a la boca y las lágrimas cayeron de mis ojos. Cómo ese gigante era capaz de tanta delicadeza no sabía decir. El ramo que reposaba en la caja era un gran ramo de flores de cerezo, abiertas y en botones, con pequeñas hojas verdes, amarrado por una cinta rosa que sostenía más que las ramas de flor, sostenía un medallón plata con la foto de mi padre y en el reverso del medallón estaba grabado "adonde quiera que vaya, lo que quiera que haga, estarás siempre conmigo".
Abracé a Rubens antes de tomar el ramo, las lágrimas no pudieron ser controladas y estaba agradecida de que el maquillaje fuera a prueba de agua. Mi corazón palpitaba con una mezcla de alegría, gratitud y amor. Después de que lo solté él sostuvo mi mano y me recordó respirar. Tomó el ramo de la caja y lo puso en mis manos. ¡Era el regalo más lindo que había recibido en la vida!
Miré a mi tío que sonrió, también emocionado, y saludó a Rubens.
—Querida, sabes que la tradición es que, en ausencia del padre, el jefe de la familia entregue a la novia en el altar. Pero, a veces las tradiciones son superadas por cosas mucho más importantes y especiales. —Mi tío comenzó a decir—. Me siento honrado por tener el privilegio de traerte hasta aquí y entregarte a tu guardián.
—¿Qué estás diciendo, tío? —Lo miré sin entender.
—Hace unos días atrás te recordé la leyenda de las personas predestinadas a estar en nuestras vidas de manera muy especial. ¿Te acuerdas?
—Sí, tío, y dijiste que Rubens y yo tenemos una conexión predestinada, que él es mi protector.
—¡Exactamente! Y te conté eso para que abrieras los ojos e hicieras la elección correcta, pero te apegaste a la tradición y, lo sé, al amor que sientes por mí también. Querida, siento una felicidad inmensa de que me des el privilegio de llevarte hasta el altar, ¡pero este lugar no es mío! Porque la tradición aquí fue superada por este hilo invisible que te une a tu protector. Y necesitas honrar eso. ¿Sientes este hilo, Nana?
—Sí, tío, como si mi tobillo estuviera amarrado al suyo. —Sonreí.
—Ustedes dos merecen esta felicidad y este amor, pero ella lo merece más, Rafael y si ella se queja de ti, siempre estaré con ella. —Rubens avisó, haciendo reír a Rafael.
—¡Estaré atento, para que no se queje! ¡Lo prometo! —Levantó la mano solemnemente.
Rubens dio un beso en mi frente y fue a su lugar. Rafael besó cada una de mis manos, cada lado de mi rostro y me ofreció el brazo para llegar al altar.
—Estás linda, mi flor! ¡Pareces una reina! —Rafael habló en mi oído—. Pero no veo la hora de ver qué hay debajo de ese vestido. —Me hizo sonreír.
—¡Tal vez no haya nada! —Respondí y él me miró con ojos abiertos de par en par.
Nos volteamos hacia el celebrante que comenzó la ceremonia con un discurso sobre superación y sobre cuánto la jornada puede ser increíble si abandonamos el miedo y abrimos los brazos para recibir lo que la vida nos ofrece.
—Mírenlos, cómo sus ojos brillan por la alegría de hoy y por la belleza de la jornada que están compartiendo. Es admirable todo lo que Hana y Rafael pasaron hasta llegar aquí y no renunciaron al amor, transformaron los desafíos en escalones que necesitaban ser avanzados. Se convirtieron en la fuerza el uno del otro. Su amor floreció, creció como una flor terca que crece entre las piedras y donde antes había miedo e inseguridad, hoy vive la certeza de un amor pleno y verdadero. Se dieron las manos y juntos tuvieron coraje, dejaron el miedo atrás y decidieron estar juntos, aceptando lo que la vida ofrece, con las manos unidas y sabiendo que el amor no es sobre encontrar quién tiene las respuestas, sino sobre encontrar quién sostiene tu mano y busca las respuestas contigo, incluso bajo la tempestad, incluso si parece improbable. Porque el amor acoge las imperfecciones y entiende que la vida es impredecible y es necesario aceptar los cambios. Hana, Rafael, la vida les dio de regalo el uno al otro, embárquense en esta aventura y siempre caminen lado a lado y de la mano.
Mientras el celebrante iba realizando la ceremonia, sentía el hilo que me unía a Rafael, como si amarrara nuestras manos unidas subiendo hasta más allá de nuestras muñecas, fuerte, de un rojo vivo, inquebrantable. ¡Era de él y él era mío!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....