"Rafael"
Vi el video que Anderson me mostró atentamente, el contenido era simplemente inaceptable. ¿Cómo esa mujer trataba a un alumno de esa manera? Ah, pero yo resolvería eso y ella tendría que disculparse con mi hija, de la misma forma como haría que Giovana se disculpara si ella estuviera equivocada.
Pero luego fui a ver el segundo video y mi corazón se hundió en el pecho, era simplemente horrible. Cuando terminé de ver el video y levanté la cabeza, vi a mi hija inconsolable, sollozando abrazada a Anderson.
—¡Hija! —me levanté y fui hasta ella, que estaba hundida en el abrazo de Anderson—. Lamento mucho que esto esté pasando.
—Fierecita, ¡mira a tu papá! —habló Anderson gentilmente y ella sacudió la cabeza negativamente—. Fierecita, él está preocupado por ti, míralo.
—No-no... —sollozó como si estuviera sintiendo dolor—. Tú-tú dijiste, papá... —sollozó otra vez—. Dijiste que ella... —resopló—. Que ella no era mi amiga. Tú... tenías razón.
—Hija mía, me hubiera gustado mucho no tener razón. Pero yo ya he vivido mucho más que tú, ya pasé por situaciones malas con personas falsas, por eso te alerté, quería tanto evitar que pasaras por esto. —pasé la mano por su espalda, queriendo calmarla y ella se alejó de Anderson y me miró, con los ojos hinchados de tanto llorar.
—No quiero volver a la escuela. —me miró suplicante, pero eso no era posible.
—Gi, sabes que no hay remedio, necesitas ir a la escuela. —hablé con calma y ella hizo un puchero.
—Puedes mandarme a otra escuela. ¡Por favor, papá! —pidió y hasta podía hacerlo, pero no quería que pensara que huir era la solución.
—Gi, necesitas enfrentar las consecuencias de tus actos. Tú elegiste ese cabello verde y las malas compañías, ahora necesitas enfrentar las consecuencias de tus decisiones. ¡Huir no resuelve nada! Podría cambiarte de escuela, pero ¿y si en la escuela nueva descubren ese video? Está en internet, hija.
—Papááá... —comenzó a llorar y me abrazó—. ¿No puedes hablar con el abogado para intentar quitarlo?
—Puedo, Gi, pero eso no significa que vaya a desaparecer para siempre, puede ser reposteado. Sabes cómo es. —expliqué y vi el tamaño de su tristeza. La abracé y le hice un cariño—. Necesitas calmarte, hija. El problema con la profesora de matemáticas lo voy a resolver, ¿está bien? —hizo que sí y resopló.
Y fue entonces cuando Hana, Rubens y Rubia entraron conversando y riendo, pero cuando vieron la escena se preocuparon inmediatamente.
—¿Qué pasó? —preguntó Rubia y vino hacia nosotros.
—¡Larga historia! —comenté y Giovana se alejó de mí y miró a las dos mujeres de pie frente a nosotros.
—La profesora de matemáticas me humilló frente al salón entero. Y le mostró a todo el mundo un video que Aisling posteó cortando y pintando mi cabello, haciendo la mayor burla y con un montón de comentarios maliciosos. —contó Giovana y Hana se acercó.
—¿Y estás ahogándote en lágrimas por qué? —preguntó Hana calmadamente.
—¡Hana! —Giovana la miró shockeada y Hana se agachó frente a ella.
—Gi, ese cabello estaba ridículo y anduviste por toda Irlanda con él, tomaste un avión y atravesaste el mundo con él y hasta el lindito te vio con él y aun así, mira nada más, le gustaste, incluso con ese cabello ridículo. —habló Hana y Giovana frunció las cejas.
—¿Qué crees tú, Anderson?
—Creo que las chicas tienen razón, pero soy sospechoso para hablar, porque te encuentro la chica más linda y más increíble del mundo, después de todo ¡me gustas mucho! —Anderson la miraba de una forma tan cariñosa, que parecía que no había nadie más allí.
—Sí, ¡hasta yo ya entendí que le gustas mucho de verdad! —bromeé y ella se rio—. ¿Qué va a ser, Gi? ¿Vas a enfrentar con la cabeza en alto, o te vas a acobardar?
—Papá, hoy todavía voy a llorar y hacer mucho drama, pero mañana voy linda a la escuela y voy a mostrarles a todos ellos que ni me importa lo que piensan. —me miró convencida y comencé a reír.
—Está bien, ¡hoy puedes hacer drama! —bromeé y le di un beso—. Ahora ve a darte un baño y descansar un poco. Lindito, ella va a hacer drama, ¡arréglate con eso! —avisé y Anderson y Giovana se levantaron.
—¡Ve a darte un baño también, va, lindito! —habló Rubens con Anderson y siguió detrás de Giovana, mientras Anderson iba para el otro lado.
—¿Saben que ser papá así es muy fácil? Con todos ustedes aquí ayudándome. —bromeé y Hana y Rubia se tiraron en el sofá.
—Te estás acostumbrando mal, psicogato. Generalmente, vas a estar solo aquí con ella todo el día. —me recordó Hana—. Anda, déjame ver ese video.
—¿Cuál, el de Aisling o el de la profesora en el salón de clases que Anderson grabó? Los dos son horribles. —pregunté y las chicas me miraron sorprendidas.
—¡Pero ese lindito, eh! ¡Está defendiendo a la fierecita con uñas y dientes! ¡Fue al campo de batalla prevenido! —comentó Rubia y tenía razón, él la estaba protegiendo más de lo que esperaba.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....