"Melissa"
Recibí un mensaje de Heitor diciéndome que había recordado algo urgente y que cuando regresara me lo explicaría. Traté de llamarlo, pero el celular estaba apagado, lo cual era muy extraño. Me quedé de pie, recargada en mi escritorio pensando. Esos dos pensaban que me engañaban, pero no, había algo malo pasando y yo tenía que descubrirlo. ¿Pero de quién iba a sacar la información?
—Hola, gatita, ¿vienes siempre por aquí? —Enzo apareció en la puerta de mi oficina, ahí estaba el primer eslabón débil de esa cadena.
—¡Gatito! Entra. Ven acá, cuéntame las novedades. —Le sonreí y él me miró desconfiado.
—¡Ay! Te conozco, gatita, esa mirada es de quien quiere algo. —Enzo habló y se sentó en la silla a mi lado—. Mel, estás muy guapa, ¿eh? Tienes razón de que los tipos se queden babeando cuando pasas.
—¡Gracias, mi lindo! Pero no seas tonto y no cambies de tema, no te vas a escapar. —Lo encaré.
—Hablo en serio. Pero anda, cuéntame, ¿qué puedo hacer por ti? ¿Qué quieres? —Me preguntó y yo sabía que él me contaría todo.
—Quiero, sí quiero. Quiero cobrar uno de los favorcitos que me debes. —Le respondí con franqueza.
—¡Son muchos! —Se rió, estaba demasiado tranquilo, o pensaba que me iba a engañar o no sabía nada.
—Cuéntame, gatito, ¿qué está tramando el club de machos? —Quise saber.
—¿Qué, los idiotas están tramando algo? Ah, pero qué sinvergüenzas, nadie me contó nada. —Se quejó.
—No tratarías de hacerme tonta, ¿verdad? —Lo encaré.
—Mel, si ellos no me dijeron nada solo hay una razón, te están escondiendo algo. —Enzo comentó y tenía razón, esa pandillita me estaba escondiendo algo, pero ¿qué sería? Porque si Don iba a pedirle matrimonio a 'Mini me', debería haber pedido mi ayuda y no la de la banda de tontos.
—Sabes qué, gatito, ¡eres un genio! —Le tiré un beso.
—Enzo, ¡te tengo envidia! —José Miguel entró a mi oficina.
—Ah, no, Perfecto, ve a buscar qué hacer y deja en paz a esta mujer. Ella tiene novio. —Enzo se quejó y José Miguel se rió y se rascó la ceja.
—No me desconcierten, Enzo. Ya te dije que sé que tiene novio. —José Miguel respondió y se agachó, como si fuera a contarle un secreto a Enzo, pero aún mirándome—. Pero mientras no esté casada, tal vez aún tenga una oportunidad.
—Entonces te vas a morir esperando esa oportunidad, porque el novio de ella no se decide a casarse con esta guapa de una vez y ella sigue muriéndose de amor por él. —Enzo resopló.
—¡Ay, ya basta ustedes dos! José Miguel, no quiero ser grosera, pero nadie tiene oportunidad, mi corazón es de Fernando. —Respondí, necesitaba dejar las cosas bien claras ahí.
—Es realmente una pena que él sea tan confiado. Yo ya te habría puesto un anillo en el dedo, Melissa. —Suspiró—. Pero, discúlpame mi atrevimiento. En realidad pasé porque supe que estabas enferma ayer, vine a saber si estás mejor, si necesitas algo.
—Ya estoy mejor, muchas gracias. Fue solo un malestar. —Sonreí y agradecí su gentileza.
—Me alegro. También quería decirte que ayer entrevisté a la chica que recomendaste. Realmente parece muy competente y estoy considerando contratarla. —Me contó y yo sonreí ampliamente.
—¡Qué excelente! Gracias por la noticia. —Me puse feliz, pues me di cuenta de que Eva realmente necesitaba el empleo.
—Bueno, ya me voy. Es bueno tenerte de vuelta, Melissa. —Sonrió y se volteó para salir, pero me miró por encima del hombro y dijo—: Esos zapatos realmente te quedan lindos.
—¡Qué atrevido! —Enzo comentó mirando hacia la puerta después de que José Miguel se fue—. Gatita, tengo que volver al trabajo, pero estoy de acuerdo con él, es bueno tenerte de vuelta. Qué bueno que estés mejor. Y si me entero de algo, te cuento.
—Hana, ¿Fernando ya llegó al hospital? —Le pregunté y ella respiró profundo.
—Sabía que andaba tramando algo. —Resopló—. Mira, Mel, no sé cómo lo vas a hacer, pero él no puede saber que fui yo quien te dijo. —Me pidió.
—No lo va a saber. —Le aseguré.
—Me llamó, dijo que no va a venir hoy, pero me mandó a decirte, en caso de que llamaras, que estaba en una reunión. Y me amenazó, dijo que si te contaba me iba a despedir. —Hana me contó lo que necesitaba.
—Ah, pero Fernando va a aprender a no tratar de engañarme. —Resoplé—. Hana, paso por ahí para almorzar contigo hoy, así me cuentas qué está pasando contigo. —Me despedí de Hana y volví a hablar con Catarina—. No va al hospital hoy y mandó a Hana a mentirme.
—¡Qué extraño! ¿Ya le preguntaste a Enzo? —Catarina sugirió.
—Ya, y no sabe nada. —Le conté.
—Entonces lo están dejando fuera, saben que te contaría si fuera importante. —Catarina concluyó.
—¡Exactamente! Cat, necesitamos agarrar a Patricio, pero apuesto a que están todos reunidos. —Afirmé.
—Espera, déjame preguntarle a Del. —Escuché a Catarina hablar con Del del otro lado y después con otra persona—. Mel, salieron, todos ellos, Alessandro, Patricio y Rick.
—¡Banda de tontos! Están juntos y apuesto a que Don y Flavio también están con ellos. —Me quejé—. Cat, reúne a las chicas, vamos a almorzar con Hana hoy, así me entero de qué pasó con ella y marco presencia ahí en el hospital, a ver si Fernando tiene el descaro de decirme que estaba en una reunión.
Me despedí de Catarina y sentí la rabia burbujear. ¿Dónde se ha visto que esos idiotas me mientan? Ah, pero Fernando se iba a arrepentir de tratar de hacerme tonta.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....