"Fernando"
Como el día anterior llevé a Melissa al trabajo y la dejé en su oficina. Es que yo quería ser visto con ella por el mayor número posible de personas ahí en Lince y si tenía suerte, tal vez el tal Sr. Perfecto también me viera ahí y entendiera que tenía que largarse. Pero aún no había tenido la oportunidad de encontrarme con él y estaba empezando a ponerse abusivo, ya hasta estaba dando regalitos.
—Nando, no necesitas dejarme en mi oficina. —Melissa protestó una vez más. Ella no era tonta, claro que sabía lo que yo estaba haciendo.
—No necesito, ¡pero quiero, Mel! —Le sonreí—. Pero también quiero hablar con Heitor.
—Ah, ¿con Heitor? No es con el bocón de su sobrino. —Me miró con una sonrisa de quien decía "lo sé todo". Pero ni me importó, ella sabía de todas formas.
—Con Enzo hablo después. —Me reí.
Mientras esperaba a Heitor mi celular sonó, era mi tío. Contesté y me sorprendió lo que me contó. Miré a Melissa aún pensando en lo que escuché.
—¿Qué pasó? —Preguntó.
—Hana, mi tío llamó para avisar que faltará al trabajo hoy. —Comenté aún procesando todo.
—¿Está enferma? —Me miró, curiosa como siempre.
—No exactamente enferma. Salió ayer con Vinícius y otros médicos y enfermeros, fueron a un bar. Vini tuvo que irse temprano y los otros pensaron que ella también se había ido, pero se encontró con el ex novio en el bar. —Aún estaba contando, pero Melissa ya tenía la bolsa sobre el hombro otra vez—. ¿A dónde vas?
—Voy a ver a Hana, pásame su dirección. Está en casa, ¿verdad? Ay, Dios mío, no me digas que él la mandó al hospital otra vez. —Melissa se preocupó, como imaginé que haría.
—No, él no la lastimó, bueno, le dio una bofetada, pero Rafael apareció y enfrentó al tipo y llamó a la policía. Algo así. —Comenté.
—¿Estaba en el bar de Rafael? —Melissa entrecerró los ojos.
—Una coincidencia, ¿no? —Comenté—. Y justo Rafael, con quien ella se la agarra tanto, salvó el día.
—Y por eso esa cabecita debe estar pensando que Rafael armó todo esto. —Melissa dijo.
—O puede haberse entendido con él, no sé, estar agradecida. —Comenté, era la opción más probable.
—Lo dudo mucho, Hana debe estar pensando que Rafael armó esto para ella. —Melissa reforzó.
—Pero ¿cómo lo armaría? Fue la gente del hospital quien la invitó. —Me reí, era una idea loca, loca como Mel.
—No sé, pero estoy segura de que Hana piensa que fue una trampa de Rafael. Pásame su dirección, quiero ir a ver cómo está. —Melissa pidió.
—Voy a preguntarle a mi tío, tranquila. —Me reí.
—Estoy empezando a pensar, Nando, que reconsideraste mi oferta. —Heitor entró en la oficina de Melissa.
—Si me hubieras dicho que mi novia tiene tantos admiradores en esta empresa, habría aceptado. —Respondí y Heitor se rio, pero Melissa puso los ojos en blanco—. ¿Podemos hablar?
—Heitor, necesito salir. Nando, mándame la dirección de Hana. Y, presta atención, Heitor no va a despedir al director financiero. —Melissa me miró bastante seria.
—No voy a hacerlo, el Sr. Perfecto es muy bueno. —Heitor se estaba divirtiendo—. Hasta luego, loca. Ven, Nando.
—Mel, ¿a dónde vas? Espero que no sea tras Rafael. —La detuve.
—Porque me lo dijo. Dijo que si una mujer como ella le diera una oportunidad, se casaría rapidito. —Heitor me miró—. Gracioso que quien tiene la oportunidad la está desperdiciando.
—Ay, Heitor... ¿qué manía es esa del matrimonio? ¡Vivo con Mel, eso es como estar casado! Eso es estar casado. —Puntualicé.
—¿Cómo la presentas a la gente? ¿Como esposa? —Heitor preguntó.
—Como novia. Pero eso es solo una palabra. Ella significa el mundo para mí. —Reaccioné.
—Eso es lo que dices. —Heitor me miró—. Amigo mío, lo que dices no está en consonancia con lo que haces. ¿Entiendes? ¿Sabes esa cosa de que los actos se alejan de las palabras?
—Mi vida solo se complica más. —Me lamenté.
—Porque tú quieres. Ahora, te voy a decir, mientras ella solo sea novia de alguien, los otros aún pueden tener esperanza. —Heitor sugirió—. Pero no te preocupes por Rossi, él es un hombre serio y no va a hacer ninguna gracia, eso te lo garantizo. El zapato fue una gentileza, ella realmente me obliga a facilitarle el trabajo y él se pone contento con eso.
—Avísale que puede perder las esperanzas, independientemente de cómo la llame. —Me levanté—. Hasta luego, Heitor, gracias.
Cuando salí de la oficina de Heitor llegó el mensaje con la dirección de Hana y se lo reenvié a Melissa. Ahora necesitaba ir al hospital, mi día no sería fácil con la ausencia de Hana. Pero aún necesitaba hablar con alguien más. En cuanto entré al carro tomé el celular e hice la llamada.
—Cat, ¿sería pedir mucho que fueras al hospital a almorzar conmigo hoy? Es que no voy a poder alejarme mucho de ahí a la hora del almuerzo. —Necesitaba a la amiga que conocía mi historia con Melissa tan bien como nosotros mismos.
—¡Pensé que nunca me ibas a llamar, Nando! —Respondió—. Estaré ahí, pero prepárate, no te va a gustar lo que tengo que decirte.
—Está bien, necesito tu perspectiva. —Suspiré y me despedí de ella. Necesitaría escuchar, tal vez entendiera y me hiciera entender.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....