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Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 1013

"Melissa"

Estaba viendo a Nando librar una batalla interna con lo que él era, lo que quería ser y en lo que debería convertirse. Parecía en agonía y yo no podría ayudarlo en eso, necesitaba hacer sus propias elecciones, tomar sus propias decisiones o después me culparía por lo que saliera mal. Todo lo que podía hacer era estar a su lado y ofrecer una que otra sugerencia, pero no podría tomar la decisión final, aun sabiendo que al final, sería feliz en el hospital.

—¿Quieres hablar de eso? —pregunté.

—Ahora no. Insististe mucho en que debería darle una oportunidad al hospital, ahora se la voy a dar. Vamos a ver cómo va a ser esto. —Me tomó la mano y dio una media sonrisa. Pero sabía que no era tan sencillo, su cabeza estaba dando vueltas con muchos pensamientos y se encerró en sí mismo.

—Nando, no sabía lo que el tío Álvaro estaba planeando. —Sentí la necesidad de garantizarle eso.

—Sé que no. —Se detuvo frente a la casa de Catarina y me miró—. Va a ser un año difícil, tal vez el más difícil de mi vida.

—Va a salir bien. Y si decides que no quieres el hospital, te sales, empiezas de nuevo. Puedes hacer eso cuando quieras. —Traté de calmarlo.

—Lo sé, pero no quiero decepcionarlos. —confesó.

—Solo los decepcionarías si fueras infeliz. ¿Eres infeliz, Nando? —pregunté y negó con la cabeza—. Entonces te va a ir bien. Y si sientes que te estás volviendo infeliz, te sales.

Me jaló hacia un abrazo y nos mantuvo ahí por unos momentos.

—Ahora vamos a ver a los niños. —Sonrió y salimos del coche.

Fuimos recibidos por Catarina y me sorprendí al verla en casa tan temprano.

—¿Qué pasó para que estés en casa a esta hora? —pregunté.

—Heitor le contó a Alessandro que fueron a visitar a Álvaro y Alessandro me contó, tenía la certeza de que pasarían aquí para ver a los niños, por eso vine a casa más temprano, para ver a mis amigos. Principalmente a ti, Nando, que andas trabajando tanto. —Catarina abrazó a Nando.

—Parece que voy a trabajar más ahora, Cat. —respondió.

—¿En serio? ¿Por qué? —Cat estaba genuinamente interesada.

—Voy a empezar a trabajar en el hospital. —Nando respondió y le contó rápidamente sobre todo lo que había pasado. Catarina escuchó atentamente, con toda la calma que siempre tenía.

—¿Sabes qué pienso, Nando? Creo que te vas a descubrir ahí. —Le dio dos palmaditas reconfortantes en la mano.

—¿De verdad lo crees? —La miró esperanzado y ella asintió.

—¡Padrino! —Pedro entró corriendo a la sala y saltó al regazo de Nando.

—¡Muchachón! —Nando lo abrazó bien apretado.

—Ay, solo yo que no recibo abrazo. —bromeé y Pedro se volteó hacia mí con una sonrisita encantadora como la del papá.

—Madrina, no seas celosa. Hace muchos días que no veo a mi padrino. —respondió y vino a abrazarme—. ¡Estás hermosa, madrina!

—¡Ay, mi pequeño, gracias! —Sonreí y después entrecerré los ojos hacia él—. ¿El tío Rick te anda enseñando unas cosas? —Soltó una risita y asintió.

—Padrino, ven, quiero mostrarte mi vía del tren, está más grande. —Pedro llamó a Nando todo emocionado.

Sabía que los dos perderían la noción del tiempo jugando en ese cuarto de trenecitos que Alessandro había montado para su hijo. Eso era bueno, me daría tiempo para conversar con Catarina.

—¡Ahí sabes que seré fuerte por ti! —Catarina me mantuvo en su abrazo reconfortante—. ¿Qué más te está afligiendo?

—Nuestra relación, sabes, Nando se acomodó demasiado. Ni siquiera considera la posibilidad de casarse y el otro día comentó que se siente muy joven para tener hijos. Si depende de él, Cat, ¡no voy a ser mamá, voy a ser abuela! —me quejé y se rió.

—No entiendo ese miedo que tiene Nando al matrimonio. —Cat comentó.

—No entiendes, pues te explico, es miedo al cambio, Catarina, ¿entiendes? ¡Cambio! El guapo se metió en la cabeza, y no sé de dónde sacó eso, que el matrimonio sirve solo para dar explicaciones a la sociedad y que nosotros no necesitamos eso. ¿Y sabes por qué no necesitamos eso? —Miré a Catarina.

—No tengo idea. —sonrió.

—Porque soy fuerte, bien resuelta y decidida y no debería inclinarme ante las presiones sociales que existen debido a una economía consumista del mercado de eventos. Además, leyó no sé dónde que casarse por presión social aumenta las posibilidades de divorcio. Y que nuestras decisiones no deben basarse en expectativas externas que pueden no ser sostenibles a largo plazo. —Resoplé.

—Nando todavía no entendió lo que el matrimonio realmente significa. —comentó—. Dale un poco más de tiempo.

—¡Catarina, ya llevo dándole más tiempo desde hace once años! —Le abrí los ojos.

—Sí, eso es verdad, es una relación muy larga. Pero son estables, Mel. —Cat tenía razón sobre eso.

—¡Pero quiero más, Cat, sueño con una familia, un matrimonio feliz, una vida juntos, casados! —La miré dejando que toda mi vulnerabilidad se transparentara.

—Y tal vez él esté en otra sintonía, ese es tu miedo. —Catarina sabía bien lo que estaba pasando en mi cabeza.

—Pero si es así, ahora que su mundo empezó a moverse, finalmente lo va a descubrir. Porque todo lo que dejó acomodadito se va a revolver y va a tener que tomar grandes decisiones. —Tenía esa certeza en mi corazón, que este sería el punto donde las cosas se resolverían entre nosotros, para bien o para mal.

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