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¡Insoportable! Mi Ex-marido Me Tomó Demasiado Cariño romance Capítulo 22

"¿Qué pasa?" Benjamín frunció el ceño, visiblemente irritado, "¿Se le acabó la batería?"

Guardó el móvil, "¡Bah, mejor lo dejo así!"

Ella era lo suficientemente grande, si no podía esperarle, seguro sabría cómo volver sola.

Ya era tarde, después de una noche agitada, él también estaba cansado, mejor se iba a bañar y a descansar.

Levantó la mano, listo para dejar el móvil a un lado, pero de repente, se detuvo.

Con un gesto de molestia murmuró, "Ah, qué complicado todo."

Pensándolo mejor, llamó al número fijo de Playa de la Plata.

Sin embargo, nadie contestó hasta que se cortó la llamada automáticamente.

"¿Qué pasa?"

Benjamín miró el móvil con cara seria, ¿podría ser que Natalia aún no hubiera vuelto? Ya era muy tarde... ¿seguiría esperándole allí?

¿Es que acaso era tonta?

Tiró el móvil a un lado, realmente no tenía ganas de lidiar con eso.

Subió a darse una ducha.

Al abrir la ducha, el agua templada cayó sobre él. Sin embargo, no podía dejar de pensar en Natalia...

Ya era tarde y ella era una chica sola.

Aunque realmente no le agradaba, había sido él quien habló de más.

"¡Qué lío!"

Con un gruñido, Benjamín cerró la ducha, se secó rápidamente y salió del baño.

Se cambió, tomó las llaves del coche y bajó apresuradamente.

Al entrar al auto, llamó al sanatorio.

La enfermera a cargo de Zoa contestó, "Soy Benjamín, por favor verifica si hay una chica llamada Natalia ahí."

"Claro, Sr. Baró."

Sin colgar, la enfermera fue a revisar y luego volvió con la respuesta.

"Lo siento, Sr. Baró, no tenemos a ninguna Srta. Natalia aquí, solo al personal médico y de servicio."

¿No estaba? ¿Se había ido?

"Está bien, gracias."

Colgó y Benjamín condujo directo a Playa de la Plata.

"Natalia!"

Sin embargo, al empujar la puerta, todo estaba oscuro, Natalia no estaba por ningún lado.

¿Se habría dormido?

Caminó hacia las habitaciones del servicio.

Natalia estaba atónita, a pesar de estar furiosa, terminó riendo.

Se río en voz alta, "Ja, jaja..."

Benjamín se sorprendió, y su ira creció, "¿De qué te ríes? Si hubieras esperado como te dije, no habría necesitado buscarte por todos lados ¡Ni siquiera pude contactarte!"

De repente, Natalia dejó de reír y asintió.

"Tienes razón, fue mi culpa. No debería haber vuelto sola, debería haber esperado allí, esperarte por dos horas hasta que vinieras por mí, te pido disculpas, lo siento."

Cada palabra estaba llena de sarcasmo.

"¿Me estás echando la culpa?"

Benjamín la miró, su expresión era fría y llena de reproche.

"¿Crees que eres más importante que Merce?"

¡Mercedes era su cuñada, el gran amor de su hermano!

¡Y él, Benjamín, se desvivía por su hermano, por la familia Baró en general!

Natalia decidió no seguir hablado de ese asunto.

Benjamín dijo fríamente, "La única persona en este mundo que debería satisfacer las necesidades de Merce sin condiciones, ¡eres tú! No olvides lo que le debes..."

Estaba a punto de traer a colación aquel suceso de hacía cuatro años.

Natalia no quería escuchar más y simplemente le dijo, "No te culpo, en serio. Estoy tranquila, no sé cómo puedes pensar que me estoy quejando."

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