Mientras menos podía responder, más se ponía nervioso.
Y mientras más nervioso, más se descomponía.
Y mientras más se descomponía, menos podía sostener esa pose de “gran maestro”.
—Kiara, lo que estás preguntando… ¡ni otros expertos podrían contestarlo así de rápido! Y, y… ¡no puedes porque leíste unos libros, negar la capacidad del señor Benítez! —Pamela vio que el “médico” que ella había traído se estaba desmoronando, y eso la dejaba en ridículo.
Así que lo defendió:
—¡De nada sirve saberse textos si no tienes experiencia!
—¿Ni lo más básico puedes responder y todavía te dices “milagroso”? —Kiara soltó una risa leve y miró a Pamela con burla—. La familia Ibarra se ha esforzado tanto en formarte, y tú ni siquiera tienes criterio… te crees cualquier cosa con una facilidad…
Volvió a soltar esa risa, tan sarcástica que dolía, y regresó la mirada a Rafael.
—La medicina no se sostiene con puro verbo. Ni siquiera entiendes lo más elemental de farmacología y aun así te cuelgas de la “medicina tradicional” para estafar. En esto, lo primero es la ética. Si perdiste el rumbo… tarde o temprano te llega la cuenta.
Su voz seguía fría, sin altibajos. Bajo el sol, su rostro fino llamaba demasiado la atención, de tan impactante que era.
Pero su expresión no mostraba nada.
Esa presión cortante terminó de romperle a Rafael lo poco que le quedaba de valentía.
Las piernas se le aflojaron y cayó sentado en el suelo. Tenía la cara blanca.
—Yo… yo…
Ya no hacía falta decir más.
Con esa reacción, todo estaba clarísimo.
Pamela se quedó pálida, helada, como si hasta la sangre se le hubiera detenido.
No podía creerlo…
El “médico milagroso” por el que había pagado tanto… ¿era un farsante?
¿Lo de que las piernas del abuelo tenían esperanza… era mentira?
¿La habían estafado?
Camilo frunció el ceño.
—¿No se dijo que hoy no recibimos a nadie? Nadie puede interrumpir el tratamiento del señor. Mohamed, despáchalo.
—N-no es eso… —La empleada estaba tan alterada que tartamudeaba—. Ese señor dice que es Gabriel Herrera, presidente de la Asociación de Medicina Tradicional de Clarosol.
¿La Asociación de Medicina Tradicional de Clarosol?
—¿Señor Herrera?
En el pequeño jardín, todos se quedaron helados y voltearon a ver a la empleada.
Gabriel, presidente de la Asociación Mundial de Medicina Tradicional, un verdadero maestro. De esos que ni las familias más poderosas logran invitar, aunque lleguen con montones de dinero.
Años atrás, cuando lo de las piernas de Regino, también lo habían llamado a él.
Pero en ese entonces, el señor Herrera, junto con expertos de medicina integrativa de varios países, no había podido hacer nada.
¿Por qué vendría justo hoy a la familia Ibarra?

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