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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 83

—¡Zas, zas, zas!

Kiara levantó la mano; varias agujas de plata quedaron sujetas entre sus dedos.

—Abuelo, mientras aguantes el dolor de ahorita, lo demás no es problema.

La sonrisa de Regino se le congeló.

Se acordó de cuando Kiara le presionó aquel punto en el pie… ese dolor que le atravesó hasta el alma.

En ese instante le brotó sudor frío.

Respiró hondo, con una determinación de “pase lo que pase”.

—¡Dale! ¡Pícame! ¡Sin miedo! ¡Como sea! Tu abuelo… aguanta.

Lo dijo muy valiente, incluso forzó una sonrisa.

Pero era una sonrisa demasiado fingida.

Y cuando vio que Kiara levantaba unas agujas y las pasaba por un aceite medicinal especial…

Esas agujas brillaban, frías, y encima con ese reflejo aceitoso…

Regino tragó saliva de golpe; se le oyó la garganta al hacerlo.

Menos mal que no podía mover los pies.

Si pudiera, ahorita ya estaría temblando sin control.

—Empezamos.

Los dedos de Kiara se movieron.

Pamela hablaba como si de verdad le doliera. Luego se hizo a un lado y trajo al anciano para que quedara a su lado.

—Abuelo, él es el famosísimo Rafael Benítez, el señor Benítez. Es presidente de la Asociación de Medicina Tradicional Clarosol, y se especializa en acupuntura y masajes terapéuticos. Ha tratado un montón de casos difíciles; no es alguien que puedas contratar solo con dinero.

—Yo… yo fui a rogarle varias veces para que viniera. Lo único que quiero es que el señor Benítez le eche un ojo al abuelo.

Rafael se alisó la barba. Con una mirada altanera, revisó la pierna de Regino y luego miró despacio hacia Kiara.

Al ver esa cara joven y bonita, y la aguja de oro entre sus dedos, frunció el ceño con desprecio.

—¡Qué barbaridad! ¿La acupuntura como juego? ¿Una chamaca y ya cree que entiende meridianos y puntos? ¿Que sabe de técnicas para tonificar o dispersar?

—Lo de la pierna de Regino… es un bloqueo severo; la circulación está hecha polvo. Yo llevo más de cincuenta años ejerciendo y ni así me atrevo a decir que lo puedo curar. ¿Y tú, una niña, por ver un par de series ya te crees experta? ¿Te atreves a jugar con la vida de un mayor? Si pasa algo, eso no es curar: es matar. ¡Y todavía vienes a manchar el nombre de la medicina tradicional!

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