Entrar Via

Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 80

En la mirada de Kiara asomó comprensión. Asintió apenas.

—Ya entendí.

Al principio, Kiara pensó que si su mamá realmente quería que Pamela entrara con el profesor Morales, ella podría intervenir para hacerlos felices.

Pero la postura de la familia Ibarra era clara.

El camino de Pamela… que lo camine ella.

En ese momento, desde la entrada se escuchó el taconeo contra el piso.

Pisadas fuertes, como si estuviera conteniendo un coraje enorme.

Pamela entró con la cara pálida, los ojos rojos, el pecho subiendo y bajando con fuerza.

Había escuchado lo que su mamá acababa de decirle a Kiara.

Había escuchado ese “no tiene nada que ver con la familia Ibarra”.

Cada palabra era como si su mamá estuviera marcando distancia frente a Kiara, separando a la familia… de ella.

Sintió un vacío helado en el pecho.

Se le juntaron las lágrimas.

Era Kiara.

Tenía que ser Kiara.

Kiara preguntó eso a propósito: para que la familia no la ayudara, para bloquearle el camino, para que no fuera alumna del profesor Morales, para no dejarla lucirse y amenazar su lugar.

Y su mamá, por quedar bien con Kiara, dijo algo así de cruel.

—¿Pamela? —Vanesa la vio tan alterada que se levantó de inmediato, preocupada—. ¿Qué pasó?

Pamela se mordió el labio con fuerza. Se tragó las lágrimas, bajó la cabeza y salió disparada escaleras arriba.

La puerta se azotó con un golpe tremendo.

En la sala se hizo un silencio.

Vanesa miró hacia el segundo piso, inquieta.

—Esta niña… ¿qué trae?

—Pamela siempre ha sido tranquila. ¿Cómo que de repente se enojó así? —Camilo también estaba confundido.

Pamela se mordió el labio. Se limpió las lágrimas con fuerza hasta que se le pusieron los ojos todavía más rojos, y entonces fue a abrir.

Tenía los ojos hinchados, como si estuviera aguantándose el llanto y aun así no pudiera con la tristeza.

—Mamá…

Vanesa entró y dejó la charola en la mesa.

—Hijita… ¿es por lo del profesor Morales?

Pamela vio lo que traía: un vaso de leche y unos pedazos de pan.

Los dedos se le cerraron de golpe.

Porque hace rato… lo que Kiara estaba comiendo era sopa dulce.

¿Y con ella nomás quedaba pan barato?

Vanesa, al verla callada, pensó que había tocado el tema que le dolía. Le tomó la mano y la consoló con voz suave:

—Mamá sabe que tú quieres ser alumna del profesor Morales y que le has echado muchas ganas, pero… siendo la señorita Ibarra, ¿de verdad es tan importante el resultado? ¿No crees?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste