Dana se apresuró a alcanzarlas.
—Señora Olivares, señora Villaseñor, estamos platicando por acá. ¿No quieren acompañarnos? Aprovechamos para hablar de una posible colaboración entre nuestras familias…
—Una disculpa, tenemos algo que atender —respondieron, correctas y distantes.
Hasta los de alrededor se dieron cuenta: esas dos señoras no querían tener trato con ellas.
A Dana se le fue el color de la cara.
Eso no cuadraba.
¿La familia Olivares y la familia Villaseñor no eran las que la familia Zúñiga había invitado para apoyar a Cata?
¿Entonces qué era esa actitud?
Dana, molesta, las vio alejarse hacia el interior.
Y se le frunció más el ceño.
La familia Zúñiga había sido invitada por Perla a ver el concurso, sí, pero sus lugares no estaban en el área principal.
Decían que ahí solo entraba pura gente pesadísima: o muy rica, o muy influyente, o figuras top de la industria.
Gente fuera del alcance de la familia Zúñiga.
Con el estatus de la señora Olivares y la señora Villaseñor, era normal que ellas sí pudieran pasar.
Pero… ellas ni se dedicaban a joyería. En teoría, no tendrían por qué recibir invitación de la Maestra Téllez.
Entonces, ¿por qué tenían acceso?
Dana no pudo evitar mirar un par de veces hacia allá.
Vio que las dos señoras llegaron a la primera fila del área principal.
Se detuvieron y hablaron con alguien que ya estaba sentado.
Desde lejos, Dana solo alcanzó a notar que parecían bastante contentas.
Luego, esa persona se puso de pie.
Esa silueta…
También quería que la familia Fuentes entendiera que la familia Zúñiga ya no era la de antes.
No solo la había invitado la Maestra Téllez.
También tenían a la familia Ibarra como respaldo.
Y esas actitudes de desprecio que antes tenía la familia Fuentes… no pensaba permitirlas otra vez.
Ainhoa oyó eso y se fijó en el collar que Catalina llevaba en el cuello; se le notó el asombro.
Ese set no era barato.
Sí podía considerarse una “pieza estrella”.
Esa Catalina… al parecer sí tenía algo de talento.
Antes, frente a Dana, Ainhoa siempre había sido altanera.
Incluso cuando fue a buscar la reconciliación, lo hizo desde arriba, con una actitud medio despectiva.
De plano no soportaba la actitud de “nuevo rico” de Dana.

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