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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 525

La mirada de Benjamín hacia Kiara se volvió todavía más difícil de descifrar.

¿Qué tanto la habían ignorado para pasar por alto todo lo que ella era, así de completo?

La expresión de Tristán se volvió lúgubre. Siguió clavado en la espalda de Kiara.

Recordó esa indiferencia, ese ni voltearlo a ver.

Apretó el puño, la voz áspera.

—Si… de verdad me equivoqué esa vez, entonces la traemos de vuelta.

Si hubiera sabido que Kiara tenía ese nivel…

Que traía detrás a los juniors ricos de Clarosol, como locos.

Que conocía al dueño de La Cúpula Dorada.

Que tenía trato con el señor Olivares de Grupo Liderazgo y el señor Villaseñor de Impulso Capital.

Que ahora hasta estaba en un evento de la familia Carrasco, de los de verdad, y encima era cercana a la hija menor…

Y que incluso la diseñadora en jefe de Queen, la Maestra Téllez, le hablaba con tanto respeto.

Una tras otra…

Eran contactos y recursos que él ni se atrevía a imaginar.

Si Kiara fuera “la señorita Zúñiga”…

Todo eso sería de la familia Zúñiga.

No como Catalina…

Una hija que había estado perdida tantos años, sin presencia, sin nivel.

Ni a un hombre supo retener.

Y ahora solo podía apostar a rogarle a la Maestra Téllez que la aceptara como alumna.

Y esa Maestra Téllez, a quien ellos querían suplicarle, en cambio, frente a Kiara… se deshacía en atenciones frente a ella.

Con gente de fuera, Perla traía el rostro helado.

Esa clase de persona que lleva años en la cima: con una mirada o un gesto, impone una autoridad inalcanzable.

Dana se quedó intimidada y retiró la mano, torpe.

Ante la mirada fría de Perla, se apresuró a empujar a Catalina hacia adelante.

—Maestra Téllez, ella es mi hija, Catalina, Cata. Es la que hace rato le regaló a la señorita Carrasco un juego completo de joyería que ella misma diseñó.

—En la fiesta usted dijo que su diseño era muy llamativo y que quería platicar con ella en persona, ¿no?

Con ese recordatorio, Perla se acordó de inmediato.

La de media cara hinchada, maquillaje cargadísimo, los ojos llenos de ambición, pero fingiendo dulzura mientras la saludaba “bonito”.

Catalina.

Era la misma cuyo estilo… en el evento le había parecido idéntico al de su maestra.

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