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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 455

Pamela no esperaba que, en un momento así, Joaquín fuera a salir a defender a Kiara tan abiertamente.

Yolanda era su prima.

Era gente de la familia Carrasco.

¿De verdad, por Kiara, le valía la cara de su propia familia?

¿Así de enamorado estaba de Kiara?

A Pamela se le revolvió todo por dentro: celos, vergüenza… estaba al borde de colapsar.

Al ver a Yolanda paralizada, entendió algo con claridad:

Con Joaquín metiéndose, ya no había forma de zafarse de la apuesta.

Ni ella ni Yolanda se iban a salvar.

Pero…

¿Cumplir eso frente a tanta gente?

Si lo hacía, en este círculo ya jamás iba a poder levantar la cara.

Pamela ni se atrevía a imaginar esa escena.

Con lágrimas en los ojos, volteó hacia donde estaban los Ibarra y suplicó, con voz temblorosa:

—Abuelo, papá, mamá, Álvaro…

—Por favor… ¿pueden hablar con Joaquín? Esta apuesta… esta apuesta yo ni la acepté. Díganle a Joaquín que… que ya lo deje así, por favor.

Si los Ibarra intervenían, Joaquín tenía que darles la cara.

Además, esto ni era culpa suya.

Yolanda fue la que no dejó de hablar; ella, según Pamela, no había dicho nada.

¿Por qué le tocaba a ella cargar con la apuesta?

Camilo suspiró.

—Pamela, hay que saber perder.

—No, Pamela. Tú no lo harías. Si tú de verdad lo harías, desde el principio no habrías permitido que Yolanda propusiera una apuesta tan humillante. En el fondo, tú estabas convencida de que Kiki era menos que tú. Querías verla caer, querías verla hacer el ridículo, ¿o no?

Las palabras que Pamela iba a decir se le atoraron en la garganta.

Movió los labios, pero con esas miradas de su familia, como si lo vieran todo, se quedó pálida.

Álvaro se acomodó los lentes de armazón dorado, con voz neutra:

—La cara de la familia Ibarra no se sostiene con berrinches; se sostiene con palabra y con responsabilidad. Si hoy te echas para atrás y te haces la desentendida, ahí sí todos van a despreciar a la familia Ibarra y van a dudar de cómo somos. ¿Quién va a querer hacer tratos con nosotros después?

A Pamela le temblaron los labios otra vez.

Miró a cada uno: todos la veían con caras complicadas, y nadie pensaba ayudarla.

Le dolió como si le picaran con agujas, una tras otra, hasta invadirle el cuerpo.

Ellos estaban del lado de Kiara.

Querían verla quedar mal para que Kiara se levantara sobre ella.

Querían verla hacer el ridículo, querían que, en el círculo de “niñas bien” de Clarosol, ella perdiera toda dignidad… para abrirle camino a Kiara.

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