Aun así, las dos organizaciones lo hicieron.
Eso decía bastante: que perder a tantos elementos en Solarenia, una y otra vez, sí le había pegado fuerte a Legión Negra.
Pero mejor.
Era la oportunidad perfecta para arrancar de raíz a esas ratas y acabarlas de una vez, sin dejar que siguieran dando lata.
Aunque… sí iba a ser un dolor de cabeza.
Esto era Solarenia, no Sector 7.
Cuando llegara el momento… tenía que hacerlo limpio. Sin dejar rastro. Sin una sola grieta.
Al fin y al cabo, la red de influencia que la Liga Espectro había levantado en Solarenia les había costado muchísimo.
No podía llamar la atención ni hacer que las autoridades voltearan a ver a la Liga Espectro.
Kiara estaba seria, pensando, cuando Vanesa la interrumpió:
—Kiki, ¿qué pasó? —Vanesa no le quitaba el ojo a su hija y notó de inmediato cómo se le había endurecido el ambiente—. ¿Traes algún problema?
Los otros tres hombres de la familia Ibarra también la miraron.
—¿Qué pasó? ¿Qué problema? Dinos, no cargues todo tú sola.
Regino Ibarra clavó los ojos en Kiara, entrecerrándolos un poco.
—Kiarita, la familia Ibarra siempre va a ser tu respaldo.
Con esas miradas llenas de preocupación, a Kiara se le apretó el pecho de puro cariño.
Justo por eso…
lo de Veridia era lo último que podía arrastrar hasta su familia.
Si no la hubieran tratado así, Kiara no habría tenido que volverse tan seria con apenas veinte años, sin nada de la chispa que debería tener una chava de su edad.
Y si no fuera por ellos, Kiara —siempre firme— no habría llorado así, ni dormida.
—Abuelo, todavía no se recupera del todo. No se enoje —Kiara sonrió con ternura; sus ojos claros se suavizaron—. Escúchenme primero.
—Ustedes han sido buenísimos conmigo. En esta casa estoy feliz. El cariño y el amor que me han dado… es algo que en veinte años con la familia Zúñiga nunca sentí.
—Pero esto de irme no tiene nada que ver con ellos. Ni siquiera merecen influir en mis decisiones.
—Es por el instituto. El profesor Morales está encabezando un proyecto nacional prioritario y necesita que yo esté allá para coordinar. Es un proyecto confidencial y tengo que estar disponible en cualquier momento.
—El instituto me queda algo lejos. Estar yendo y viniendo me quita muchísimo tiempo, y allá sí necesito enfocarme; vamos justos con el calendario. Por eso… planeo quedarme cerca del instituto una temporada.
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