De pronto, el interés general por ese artículo especial se disparó.
Sin embargo, en un rincón apartado, Álvaro Ibarra permanecía sentado, golpeando distraídamente el reposabrazos con sus largos dedos. Su rostro, transformado por el disfraz, mantenía una expresión serena y una sonrisa suave. Parecía un simple espectador aburrido escuchando chismes.
Pero la verdad era que llevaba sentado allí desde que se anunció el retraso de la exhibición. Donde hay mucha gente, hay mucha información. Estos compradores se creían muy importantes y todos tenían intenciones oscuras; con un poco de manipulación, escupirían todo lo que sabían.
Al escuchar las palabras "La Sanadora", sus dedos se detuvieron en el borde del vaso.
Levantó ligeramente la mirada.
—¿La Sanadora? ¿Hasta ella fue contratada por la Ruta Cero?
El comprador sentado frente a él lo malinterpretó de inmediato, pensando que Joker también estaba interesado, y se inclinó hacia adelante para seguir hablando.
—¿El señor Joker también ha oído hablar de ella? Es una mujer increíble. Dicen que si pagas lo suficiente, es capaz de arrebatarle a la muerte a sujetos de prueba que ya habían sido descartados.
—Acaba de abordar y ya se atrevió a envenenar a los inspectores. Y lo mejor es que la administración del barco no pudo hacerle nada.
—Si la buscaron tan rápido para solucionar este desastre, debe ser excepcionalmente buena.
El hombre no ocultaba su admiración al hablar de ella.
Álvaro soltó una risa suave.
—Entonces parece que este artículo vale mucho más de lo que imaginaba.
El otro asintió con fervor.
—Si lograron convencer a La Sanadora y detuvieron toda la exhibición solo por esto, no debe ser cualquier cosa. Hasta me atrevería a decir que este supuesto artículo especial es la verdadera joya de la Ruta Cero. Si no, no estarían tan nerviosos.
Álvaro sonrió, pero no dijo nada más.
La Sanadora era el contacto infiltrado que su hermanita Kiara y Violeta Suárez habían colocado en la Ruta Cero.
Vaya, realmente tenía talento. No por nada se había ganado la confianza de ambas. En tan poco tiempo, ya había logrado acercarse al núcleo de la Organización Ocaso Negro.

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