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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 1276

El ambiente en el lado de Solarenia era asfixiante.

A Santiago le caía el sudor por la frente, casi cegándolo. Sus ojos estaban fijos en el código bañado en rojo mientras sus dedos golpeaban el teclado como una metralleta.

Esta modalidad era, sin duda, la especialidad de Santiago.

Pero la presión era tal que apenas podía respirar.

Aunque sus dedos ya le dolían por la fricción, no bajó el ritmo ni un milisegundo.

—¡Capitana, el firewall está cediendo! ¡Su poder de ataque combinado es masivo, hay demasiados nodos atacando, nuestra defensa no va a resistir!

—¡No podremos aguantar! ¿Qué hacemos?

El resto del equipo estaba al borde del colapso y, por instinto, todos miraron a Kiara en busca de salvación.

En todo el sector de Solarenia, Kiara era la única con el rostro inexpresivo, como si nada de esto le importara.

Sentada en la consola principal...

...sus hermosos e impenetrables ojos observaban con desdén las luces rojas que parpadeaban histéricamente en la pantalla.

De vez en cuando, sus finos dedos tecleaban algo.

Sus movimientos eran casi perezosos.

Y, paradójicamente, era esa misma actitud relajada la que sostenía con alfileres la última línea de defensa contra el asedio masivo.

Mantenía el escudo de Solarenia al borde del abismo, pero sin permitir que se rompiera.

Al escuchar a Santiago, levantó levemente la mirada, fría como el hielo.

Como si aquel ataque masivo le pareciera un simple juego de niños.

Levantó una ceja y, de pronto, una sonrisa se dibujó en sus labios.

Al ver que el sistema de Solarenia estaba a punto de hacerse polvo, comenzaron las burlas.

—¿Se volvió loca la capitana de Solarenia? Su defensa está en un diez por ciento, ya perdieron y todavía tiene la cara de hacerse la ruda.

—Miren a los demás, están colapsando. Algunos casi pierden todos sus datos y van a ser eliminados, y ella, siendo la líder, ¿se pone a soltar comentarios sarcásticos?

—Los están aniquilando y sigue con su teatrito. Le gustó el show que montó ayer en la inauguración, ¿verdad? Ahora que la cosa va en serio, se le cayó la máscara.

—¿No defender? ¿Piensa atacar con la boca o qué?

—Para mí que se quedó paralizada del miedo y ya ni sabe cómo usar el teclado. Mírenla, apenas lo ha tocado un par de veces.

—Se los dije, lo de ayer fue puro espectáculo. Quién sabe qué trampa hizo para ganar la primera ronda. Con su nivel real, jamás habría llegado primera.

—¡Ahí lo tienen! ¡Se les acabó la suerte!

—Tanto que la vendían como una genio y no es más que una cara bonita que habla de más.

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