Con los dientes apretados, miró fijamente la espalda de Kiara y murmuró:
—Quiero ver cuánto aguantan ustedes, basuras de Solarenia, cuando se enfrenten a la verdadera diferencia de nivel.
—¡Hoy veré cómo los aplastan a todos!
La primera ronda individual por puntos comenzó oficialmente.
Todos creían que Solarenia había tenido la peor de las suertes al enfrentarse a tantas potencias desde el inicio.
Seguro estaban acabados.
A los ojos de los espectadores, aparte de Kiara Ibarra, el resto de Solarenia no valía nada.
Pero pronto se dieron cuenta de su error.
Un error monumental.
La audiencia que esperaba ver a Solarenia humillada, al igual que Jacinto Espinoza, ¡se quedaron con la boca abierta!
El torneo no arrancó como Jacinto lo imaginaba. No hubo luchas agónicas, ni un ir y venir desesperado, ni mucho menos competidores de Solarenia aplastados y humillados por sus rivales.
El ritmo de los participantes de Solarenia fue sorprendentemente sólido desde el primer segundo.
Estaban en un estado de concentración increíble.
Y no era cuestión de suerte.
Era un despliegue de habilidades consistente e impecable.
Todo gracias a lo que Kiara les había enseñado durante las pruebas en equipo.
Sus métodos lógicos, sus estrategias...
Y, sobre todo, cómo controlar sus emociones bajo presión extrema para mantenerse fríos y calculadores.
Esas lecciones ya estaban grabadas en su ADN.
En cuanto salieron a la arena...
...su rendimiento superó con creces cualquier expectativa.
Y entonces, todo el público presenció una escena verdaderamente impactante.
Cinco minutos.
Diez minutos.
Los anuncios de puntos comenzaron a parpadear frenéticamente en la pantalla gigante.
—¡Competidor de Aquilinia, eliminado!
Significaba que el desempeño global de Solarenia había pulverizado las expectativas.
Significaba que no dependían únicamente de Kiara.
Aunque, claro está, desde el primer minuto Kiara se posicionó cómodamente a la cabeza.
Acumuló puntos a un ritmo inalcanzable.
Al finalizar y cerrar el ranking de la primera ronda, su nombre reinaba en el primer puesto, con una ventaja tan absurda sobre el segundo lugar que parecía de broma.
Incluso las potencias que los habían menospreciado, ahora borraban cualquier rastro de arrogancia de sus rostros.
Esta vez, veían a Solarenia como un rival a temer.
Se dieron cuenta de una cruda realidad: en el equipo de Solarenia... no había nadie inútil.
Además de Kiara, todos sabían pelear con garras y dientes.
Jacinto Espinoza, de pie entre los suyos, miraba el deslumbrante nombre de Solarenia en la pantalla. Estaba pálido, casi verde del coraje.
Esperaba verlos destruidos, con el espíritu hecho pedazos.
¡Jamás imaginó que esos supuestos fracasados tendrían un nivel tan escandaloso!

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