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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 1255

—Mientras más pierdan el control y más intenten fastidiarnos, más errores van a cometer.

—Y cuando las cosas exploten de verdad, no les va a alcanzar con un par de chivos expiatorios. ¡Todo el gobierno de Hesperia va a quedar en ridículo!

—¡No van a tener cómo ocultarlo!

Rosana hablaba cada vez con más euforia.

Al escuchar el análisis, los demás competidores también entendieron la jugada.

Miraron a Kiara con absoluta fascinación, asintiendo fervientemente.

—Claro, ¿cómo no me di cuenta? La capitana nunca tuvo la intención de conformarse con castigar a un par de peones.

—Con razón en todas las provocaciones anteriores parecía que la capitana solo estaba esperando a ver qué más hacían...

—¡Entre más alto salten, más duro será el golpe cuando caigan!

Mientras más lo pensaban, más lógica le encontraban. Sus miradas hacia Kiara brillaban con admiración.

Rosana la observaba con ojos deslumbrados, con una expresión de absoluto orgullo que gritaba: Sabía que mi capitana era la más lista del mundo.

Al verla así, Kiara no pudo evitar reír.

—Se podría decir que sí.

En efecto, había dejado que el enemigo se confiara a propósito.

Porque desde hacía tiempo había seguido el rastro y marcado a la familia Espinoza.

Esa familia en Hesperia era exactamente igual que la familia Benítez en Solarenia: perros falderos trabajando para la Organización Ocaso Negro.

Lo único que aún no confirmaba era si este sabotaje contra Solarenia era una iniciativa propia de los Espinoza por rivalidad y beneficio, o si Ocaso Negro estaba usándolos como cuchillo para ir tras ella.

Pero eso daba igual.

El verdadero objetivo de Kiara era aprovechar la oportunidad perfecta de este torneo.

Quería desentrañar todos los secretos de ese centro internacional de tecnología médica.

Cobertura de señal inusual.

Guardias de seguridad de un nivel extremo.

Y en las profundidades de ese centro tecnológico, la red interna de Ocaso Negro que aún no lograba hackear por completo...

La mirada de Kiara se volvió más oscura.

Parecía que la rata por fin estaba asomando la cola.

Ya que había detectado el área sospechosa, este era el momento ideal para investigar.

Al día siguiente comenzaba la competencia oficial, y entonces se activarían todas las cámaras y protocolos de máxima seguridad.

Intentar cualquier movimiento extraño entonces sería casi imposible.

Ahora, durante esta simple prueba de equipos, el sistema de vigilancia estaba en su punto más vulnerable.

Así que, a mitad del reconocimiento de las instalaciones, Kiara puso la excusa de que necesitaba ir al baño.

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