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¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor! romance Capítulo 888

Al oír esto, Lionel se levantó de un salto.

Conocía a Camila desde hacía muchos años y sabía perfectamente qué era lo que más le importaba.

Si Isidoro le había dicho eso, debía de estar destrozada.

—¿Dónde está? Iré a buscarla.

Era su culpa. Si él no hubiera sospechado de ella, Isidoro no le habría dicho esas palabras tan crueles.

Rufo le preguntó la dirección al mayordomo y se la dijo a Lionel.

Él, sin perder un segundo, se fue a toda prisa.

Isidoro quiso seguirlo, pero Rufo lo detuvo.

—Clarisa todavía está en la habitación. También es tu hija, deberías prestarle más atención.

Como Clarisa se había criado con Rufo, Isidoro había centrado toda su atención en Camila.

Su relación con Clarisa no era tan estrecha como la que ella tenía con Rufo.

Pensando que Camila probablemente no querría verlo en ese momento, Isidoro decidió quedarse, siguiendo el consejo de Rufo.

Camila esperaba sentada, mientras respondía a las preguntas de los oficiales.

Cuando sonó el teléfono de Urbano, estaba mirando distraídamente la noche a través de la ventana.

Vio la llamada y contestó.

—Señor Salcedo.

Su voz sonaba tan ronca que Urbano guardó silencio unos segundos antes de preguntar con amabilidad:

—¿No estás de buen humor?

Una oleada de tristeza invadió a Camila, y solo pudo responder con un leve «mm».

Urbano intentó consolarla y le preguntó dónde estaba.

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