Elián, de pie junto a Irmina, la miraba con ternura y le susurró:
—¿Quieres que te ayude a ponértelo?
Irmina asintió. —Claro.
Rufo, al oír esto, dijo con voz suave:
—Déjame a mí.
En su momento, no tuvo la oportunidad de ponerle este collar a Diana Azul. Ponerle el collar a Irmina ahora era una forma de enmendar ese remordimiento en su corazón.
—Por supuesto, tío.
Desde que Rufo sacó el collar, Elián supo que probablemente tenía un significado especial para ellos.
Elián apartó el largo cabello de Irmina detrás de su oreja, mirándola con ternura.
Irmina sonrió.
Rufo le abrochó el collar a Irmina.
—Te queda perfecto.
Mirando el rostro de Irmina, que tenía un cierto parecido con el de Diana, la expresión de Rufo se volvió un poco nostálgica.
Irmina notó la emoción en los ojos de Rufo, apretó los labios y preguntó:
—Tío, ¿este collar tiene algo que ver con mi madre?
Rufo asintió.
—Sí.
Al recibir la respuesta de Rufo, Irmina sintió una mezcla de emociones.
Rufo suspiró levemente, forzó una sonrisa y dijo con voz amable:
—Este es el collar que tu madre diseñó cuando cumplió dieciocho años.
—Desde pequeña le encantaban este tipo de cosas. Lo diseñó para su fiesta de puesta de largo y también para su boda.
También fue el regalo que diseñó para su compromiso.

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