Lunes.
Irmina y Elián acompañaron juntos a Andy hasta la entrada del colegio.
Era el primer día de Andy de regreso a clases, así que ambos estaban bien atentos a cada detalle.
Se quedaron mirando cómo Andy entraba y se perdía entre los demás estudiantes; cuando llegó a su salón, Irmina sacó el celular y abrió la aplicación para ver las cámaras del colegio. Al ver a Andy compartiendo y riéndose con sus compañeros, por fin pudo soltar el aire y relajarse un poco.
Ese colegio tenía cámaras en todos los rincones, y los papás podían pagar para acceder al sistema y ver en cualquier momento lo que pasaba con sus hijos. Así, podían estar tranquilos.
Irmina y Elián esperaron afuera del colegio casi una hora, hasta asegurarse de que Andy se veía cómodo con el ambiente y sus compañeros. Solo entonces se sintieron realmente tranquilos.
Justo cuando estaban por irse, vieron que Violeta bajaba de un taxi y caminaba hacia la entrada.
Irmina la reconoció de inmediato y, sin poder evitarlo, miró de reojo a Elián.
Pero Elián seguía pendiente de la cámara, observando cada movimiento de Andy.
Eso la tranquilizó un poco, aunque igual decidió bajarse del carro para saludar a Violeta.
—¡Profe Avila, qué coincidencia encontrarte por aquí! —le dijo, acercándose.
Violeta, al verla, pareció un poco incómoda, pero enseguida se recompuso y le sonrió con naturalidad.
—Vine a una entrevista —explicó—. Vi que estaban buscando profes, así que envié la hoja de vida. Hoy vine a la entrevista.
Irmina asintió y respondió con voz tranquila:
—Este colegio tiene buenas condiciones, pero también exigen mucho a los profes.
Violeta asintió también, fingiendo que no sabía nada más, y preguntó con curiosidad:
—¿Y tú qué haces por aquí, Irmina? ¿Acaso Andy estudia aquí?
Irmina apretó los labios. Cuando habían traído a Andy a conocer el colegio, Violeta ya se había enterado de eso. Pero, si ella quería fingir que no sabía, Irmina no iba a desenmascararla.

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