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¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor! romance Capítulo 807

Eustolia sabía que Benigno le guardaba cierto rencor a Clarisa por haberse ido sin avisar, así que aprovechó la ocasión para meter cizaña delante de él.

Si seguía así, tarde o temprano Benigno dejaría de sentir tanto por Clarisa.

—Clarisa es demasiado caprichosa. Vos, siendo hombre, siempre la consientes, pero ¿ella alguna vez ha pensado en vos?

Benigno frunció el ceño, y en su mirada se notaba la rabia contenida.

Eustolia creyó que había dado en el clavo, así que insistió:

—Benigno, deberías pensar bien en lo que sentís por Clarisa, y en lo que hay entre ustedes dos.

—Yo ya estoy acostumbrada a aguantarme las cosas, con tal de que vos seas feliz, mamá está tranquila.

Benigno escuchó en silencio, luego la miró de reojo y le respondió con seriedad:

—Mamá, si de verdad quisieras mi felicidad, hace años no habrías planeado esa trampa para Clarisa.

—Yo ni sabía que habías hecho tantas cosas por detrás. ¿Qué te hizo Clarisa para que la trataras así? Antes de aquella cena, ni siquiera se habían visto.

A Eustolia le cambió la cara; no esperaba que Benigno, en vez de criticar a Clarisa, la enfrentara a ella.

Se quedó callada, sin saber bien qué decir ante la mirada firme de su hijo.

Benigno solo la miró y soltó una risa fría.

—Lo mío con Clarisa no es asunto tuyo. Mejor dedicate a lo que te corresponde.

Eustolia apretó la mandíbula y, conteniendo el enojo, le contestó:

—¿Creés que quiero meterme en tus asuntos? Si no fuera porque ponés toda tu atención en ella y dejás de lado el trabajo, ¿vos creés que me metería?

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