Violeta le entregó el examen corregido a Elián con una sonrisa suave en el rostro y le habló en voz baja.
—Profe, ¿puede revisar cómo le fue a Andy?
Elián asintió, tomó el examen y empezó a revisar las respuestas de Andy con la mirada fija, concentrado y serio.
Andy también se acercó a Elián, sonriendo mientras intercambiaba unas palabras con él.
Elián no paraba de elogiar a Andy mientras hablaban.
Violeta, aunque sentía el corazón acelerado, de vez en cuando se animaba y le decía un par de cosas a Elián.
Andy tenía otras clases ese día, así que, después de revisar el examen, Elián salió del estudio por iniciativa propia y bajó las escaleras.
Mientras tanto, Irmina no regresó de inmediato a la Mansión Fuentes después de terminar con asuntos del hospital, sino que fue primero a la estación de policía a preguntar cómo avanzaba la investigación. Cuando volvió a la mansión, ya había oscurecido.
Todos seguían esperando para cenar, aguardando su llegada.
En cuanto Irmina entró a la sala, Patricio se apresuró a pedir a la cocina que empezaran a servir la comida.
Elián, al escuchar el sonido de un carro entrando al patio, bajó desde el segundo piso.
—¿Por qué te demoraste tanto hoy?
Irmina se quitó el abrigo y una de las empleadas fue de inmediato a recibirlo.
Al ver a Elián bajar, Irmina levantó una ceja.
—¿No te dijo el doctor que debías guardar reposo? ¿Por qué bajaste?
Elián contestó con calma:
—He estado todo el día acostado y ya no aguantaba más, necesitaba caminar un poco.
Mientras hablaba, se acercó hasta donde estaba Irmina.
—¿Por qué te demoraste tanto hoy?
Irmina respondió tranquila:
—Después de terminar en el hospital fui a ver a Clarisa. Me quedé conversando un rato con ella y, luego, pasé a preguntar cómo iba la investigación. Por eso llegué tarde.
—¿No les dije que comieran primero? ¿Por qué me esperaron?
En eso, Patricio empujó a Gustavo desde adentro y, al escuchar a Irmina, se apresuró a responder:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor!