Irmina soltó una risa fría.
Realmente tenía una protección extrema hacia Emilio.
Samuel se dio cuenta de que sus palabras habían molestado a Irmina, así que adoptó un tono más cauteloso.
"Irmina, eres madre, deberías entender la preocupación y el cariño que uno siente por sus hijos. Emilio también es como tu hermano. ¿Podrías pedirle a Elián que me ayude a contactar a Emilio? Solo quiero escuchar su voz y asegurarme de que esté bien."
Irmina respondió con frialdad.
"Señor Fuentes, ¿por qué no contactas tú mismo a Elián?"
Samuel se mordió la lengua en silencio.
Si pudiera contactar a Elián directamente, no necesitaría pasar por Irmina.
Desde hace días, no había logrado comunicarse con Elián.
Elián era capaz de cualquier cosa cuando se ponía en ese modo de vida.
Samuel temía que Elián pudiera hacerle daño a Emilio.
Ahora que ya habían encontrado a Andy, Samuel se atrevió a llamar a Irmina, esperando que ella intercediera ante Elián para poder hablar con Emilio.
"No puedo contactar a Elián."
"Elián podría seguir enojado conmigo, así que..."
Samuel pensó que ya había bajado suficientemente la cabeza, y que si Irmina no accedía, sería una falta de gratitud.
La voz de Irmina seguía siendo fría, sin intención de ceder.
"Entonces espera a poder contactar a Elián, y hablamos de esto."
Samuel no podía creer que, a pesar de haberse humillado a este punto, Irmina no cediera.
Había sido arrogante toda su vida, siempre eran los demás los que se mostraban cautelosos y humildes ante él, y ahora Irmina no le daba ninguna importancia.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor!