"Nuri, ¿estás segura de que todo está perfectamente planeado y que no habrá ningún fallo, que no descubrirán nada?", Petrona estaba nerviosa.
Nuriel frunció el ceño, respondiendo con voz grave: "No habrá forma de que se den cuenta, pero tú, trata de actuar con calma cuando estés afuera para no levantar sospechas".
Petrona asintió apresuradamente. En ese momento, el teléfono móvil de Nuriel comenzó a sonar; ella echó un vistazo al dispositivo y vio que era una llamada de su padre, miró brevemente a Petrona antes de levantarse y dirigirse a su habitación para atender la llamada de Eliseo: "Papá".
Al oír la voz de Nuriel, Eliseo respondió con tono jovial: "Nuri, hoy vinieron esos tipos a buscarme de nuevo".
Al escuchar eso, Nuriel apretó el teléfono con más fuerza: "¿Qué dijeron?".
Después de que Eliseo le contara detalladamente lo que Irmina y Ana habían dicho, añadió entre risas: "Nuri, tranquila, estoy en el mismo barco que tú, jamás te traicionaría. ¿Ya les llamaron para pedir dinero? Ese niño debe valer mucho, recuerda que prometiste repartir conmigo a la mitad, no vas a faltar a tu palabra, ¿verdad?".
Nuriel frunció el ceño, su expresión se tornó fría, pero intentó mantener la calma en su respuesta: "Por supuesto que no faltaré a mi palabra, el dinero que te di hoy, ¿acaso no muestra mi sinceridad?".
Eliseo soltó una risa: "Por supuesto que sí, hasta tu abuela está feliz preguntando cuándo nos mudaremos. Ella, que ha vivido en esa ruina toda su vida, también quiere disfrutar de una casa nueva antes de morir".
Mientras Nuriel recogía unas cosas, continuó hablando: "No podré visitarte por un tiempo, sabes que la situación es especial. Pero te aseguro que pronto les organizaré una casa nueva. En cuanto tenga el dinero, ustedes se mudan".

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