Samuel, en ese momento, se negaba a revelar el paradero de Andy, y el personal, naturalmente, ignoraba las amenazas de Elián hacia Samuel. Estaban bajo presión, ya que tenían la orden de encontrar al niño en menos de veinticuatro horas.
Samuel miraba a Elián con el rostro tenso, mostrando una expresión sombría: "¿Crees que ya has asegurado tu posición?".
Elián lo observaba fríamente: "Entonces, intenta ver si realmente estás seguro".
La expresión de Samuel se volvió aún más tensa. Si antes Samuel tenía confianza, en ese momento con la familia Azul interviniendo, la situación se había amplificado y realmente perdió toda seguridad; respiró hondo, observó a la multitud alrededor, claramente nadie estaba de su lado, obviamente, sus superiores ya habían sido notificados. En ese momento crítico, nadie se atrevía a apoyarlo; suspiró profundamente y su actitud se suavizó un poco: "Elián, padre e hijo, no deberíamos llevar nuestra relación a este extremo. Solo quiero llevar a Andy de vuelta a la familia Fuentes, no tengo otras intenciones. Si dejas ir a tu hermano, te diré dónde está Andy, ¿qué te parece?".
Elián soltó una risa fría: "¿Crees que estás en posición de negociar conmigo?".

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor!