Samuel, aún molesto por una discusión anterior con Irmina, mantenía un semblante serio. La familia Duarte había colocado a Samuel junto a Elián.
Al sentarse al lado de Elián, le lanzó una mirada y dijo con voz grave: "La custodia de Andy jamás puede caer en manos de esa mujer. Deberías encontrar la manera de obtener la custodia de Andy", observaba cautelosamente la expresión de Elián mientras hablaba, buscando alguna señal en su rostro. Después de todo, éste había estado persiguiendo a Irmina por un buen tiempo.
En ese momento que Amalia había vuelto, Elián y ella se habían acercado, lo que dejaba a Samuel sintiéndose inseguro en el fondo. Elián permaneció impasible, mirándolo de reojo con evidente desagrado, aunque sin mostrar enfado al mencionar al niño: "¿Y por qué debería escucharte?".
El rostro de Samuel se tensó de inmediato, pero al notar que todos los presentes lo miraban, bajó la voz: "Elián, sea como sea, ¡yo soy tu padre! No deberías tratarme así".
Elián soltó un bufido indiferente y respondió: "Lo último que le falta a la familia Fuentes son niños, ¿no? ¿Quieres que traiga a Andy a la familia Fuentes y de paso traiga a ese hijo tuyo no reconocido?".
Elián había tocado un punto sensible para Samuel, quien cambió de expresión: "Se trata solo de incluirlo en el árbol genealógico, no de hacerlo competir por la herencia. Con todo el control de la familia Fuentes en tus manos, ¿qué más te preocupa?".

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