Esa era la primera vez que Irmina miraba a Elián con esa clase de mirada desde hacía mucho.
El corazón del hombre se aceleró instantáneamente, y no pudo evitar sonreír mientras tomaba la mano de Andy para caminar hacia la escuela. Al llegar a la entrada de la escuela, el niño entró solo al campus. Elián, de reojo, lo miró a su lado y comenzó a hablar: "No te preocupes, me aseguraré de sacar más tiempo para pasar con Andy estos días".
Irmina esperó a que la figura del niño desapareciera de su vista antes de levantar la mirada y responder: "Te lo agradezco".
Andy realmente se había asustado el día anterior, y esa noche no pudo dormir tranquilo. Irmina había ido varias veces a su habitación para revisarlo, y lo encontró teniendo pesadillas, murmurando ‘tío’ de vez en cuando. Ella sabía lo mucho que Andy quería y dependía de Elián, así que quería llevarse bien con él por el bien del pequeño. Al menos, no quería que Andy tuviera ninguna carga psicológica.
Elián, al ver que el tono de ella era cortés como siempre, pero su actitud no era tan distante como antes, se sintió aliviado internamente, y su mirada cayó suavemente sobre ella: "No es ninguna molestia, es mi responsabilidad. Andy es mi hijo, y yo debo protegerlo".
Al oír eso, Irmina se sintió ligeramente conmovida, pero rápidamente ocultó las emociones en sus ojos: "Entonces, te agradezco el esfuerzo, volvamos", y comenzó a caminar hacia su casa mientras hablaba.
Elián la siguió de cerca, intentando iniciar una conversación: "Ya investigué el accidente de ayer, y no tiene nada que ver con Amalia, fue realmente un accidente. No permitiré que nadie lastime a Andy".

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