Amalia Duque retiró su mirada y giró hacia Elián, solo para encontrarlo aún perdido en pensamientos hacia aquella dirección. Una sombra de alerta cruzó por sus ojos, y agitó su mano frente a los de él: "Elián, ¿qué sucede?".
Elián desvió su atención hacia ella, con una expresión indiferente, sin un ápice de la alegría que se esperaría tras años de reencuentro. Amalia se sintió incómoda bajo esa mirada: "¿La señorita de hace un momento es tu prima?", repitió la pregunta que había hecho antes.
Elián respondió con frialdad: "No".
La confusión llenó los ojos de Amalia. Si no era su prima, ¿por qué su hijo llamaba tío a Elián? Además, aquel niño se parecía tanto a él que con solo mirarlo se podía sentir que tenían un vínculo familiar.
"Entonces...", Amalia intentó preguntar de nuevo, pero Elián cortó con una voz grave. "¿Cómo has vuelto?".
Ella se quedó petrificada, dándose cuenta de la actitud hostil de él. Después de tantos años sin verse, teniendo antes una relación tan cercana y sus familias siendo conocidas y socias comerciales en el pasado... Elián incluso solía seguirla a todas partes durante la secundaria, no importaba a dónde fuera, por lo que esperaba que él se alegrara al verla de vuelta.
"¿Parece que no te alegras de mi regreso?", Amalia levantó la vista hacia él, sus ojos ligeramente heridos.
Elián frunció el ceño levemente, diciendo simplemente: "Vamos a hablar a mi casa", y dicho eso, tomó el picaporte de la puerta principal, cerrándola casi inmediatamente después de que Amalia saliera, dejándola prácticamente fuera con la puerta en sus narices.

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