El fin de semana siempre pasaba demasiado rápido. El lunes, como de costumbre, Irmina Monroy llevó a Andy al colegio. Justo cuando salían de casa, Elián salía también, saludando a Andy con entusiasmo.
El pequeño corrió feliz hacia él. Elián, siguiendo la corriente, acompañó a Irmina a llevar a Andy al colegio, y luego ambos volvieron juntos hacia el coche. En el camino, ella no inició conversación con Elián, fue él quien mencionó primero a Nuriel: "El día que te fuiste de la casa vieja, ¿te encontraste con Nuriel?".
Irmina levantó la vista hacia él y dijo: "No", ni ella ni Nuriel se habían visto, así que no se podía decir que se habían encontrado.
Al verla con una expresión tan tranquila, sin que el mencionar a Nuriel alterara su ánimo, algo que antes habría ocurrido, Elián sintió la necesidad de explicarse: "Aquel día mi abuelo no dejó que Nuriel entrara a la casa. Ninguno de nosotros la vio".
Irmina, al escuchar esas palabras, se detuvo y lo miró con una expresión algo compleja. Elián, viéndose observado con tal serenidad, empezó a sentirse nervioso: "Sé que explicarme ahora puede parecer innecesario, pero si eso te ayuda a entender que entre Nuriel y yo no hay nada, pensé que debería hacerlo".

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