Cuando Benigno los miró, Clarisa estaba hablando en voz baja con Andy, esquivando su mirada.
Por suerte, Benigno no se detuvo mucho en ellos, pronto se unió a sus abuelos en la mesa principal y todos los ojos se volvieron hacia ellos. Camila se sentó a su lado, irradiando el aire de distinción y elegancia típica de una dama de alta cuna.
Benigno permanecía callado, y ella no iniciaba conversación, manteniendo una sonrisa gentil mientras hablaba con la madre de éste, Eustolia. Eustolia mostraba un claro agrado por Camila, su futura nuera, hablando a través de ellos dos.
Benigno, reclinado en su silla, observaba a las dos conversar y le dijo a su madre: "¿Quieres que cambiemos de lugar?".
Eustolia frunció el ceño al oírlo. Pero en ese momento, Benigno se levantó, ofreciendo cambiar de lugar con ella.
Eustolia lo miró con una advertencia en la mirada. Sin embargo, él con una sonrisa despreocupada, comentó: "Es para que ustedes, futuras suegra y nuera, puedan comunicarse mejor".
Con esas palabras, ella volvió a sonreír: "Eres un chico bastante atento".

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