Irmina vio a Elián aferrado a la puerta del cuarto de Andy, rehusándose a irse, y no pudo evitar fruncir el ceño. Justo cuando estaba a punto de acercarse a persuadirlo para que se fuera, su colega Casta la llamó. Al ver la llamada entrante, ella lanzó una mirada a Elián, y se giró para contestar la llamada.
"Dra. Casta, ¿pasó algo en el departamento?".
La última vez que Nuriel había llegado al hospital para provocar a Irmina, Casta justo había ido a buscarla por un asunto, así que escuchó la conversación entre ellas dos desde la puerta. No podía creer que Nuriel, siendo la otra en la relación de su hermana, tuviera el descaro de venir a provocar en persona.
Aunque no tenía una buena impresión de ésta última anteriormente, sus maneras siempre habían sido apropiadas y elegantes, por lo que no sentía animadversión hacia ella. Pero, después de encontrarse con su verdadera cara ese día, Casta simplemente la despreciaba.
Cada vez que llegaba alguien importante al hospital, se notificaba en el grupo de trabajo. Irmina había pasado el día acompañando a Andy en una actividad y no había prestado atención a los mensajes del grupo, por lo que preguntó casualmente: "¿Quién?".
Casta respondió apresuradamente: "¡Nuriel!".

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor!