Zósimo, lleno de disculpas, hablaba con una sinceridad palpable. Irmina, que mantenía un semblante serio, suavizó un poco su expresión, pero aun así dejó clara su postura.
Con una sonrisa amable, él admitió: "Me equivoqué en mi forma de actuar, seré más cuidadoso en el futuro. Entonces no quiero molestar más a la Srta. Monroy, adiós".
Justo cuando Zósimo se disponía a marcharse, la voz de Andy resonó desde no muy lejos: "Mamá", corrió hacia ella y tomó su mano, levantando la mirada hacia Zósimo con curiosidad.
"¿Él es un amigo tuyo, mamá?".
Antes de que Irmina pudiera responder, Zósimo se agachó con una sonrisa para saludar al pequeño: "Hola, soy Zósimo", y extendió su mano hacia Andy, que también estrechó la suya.
"Hola, soy Andy, ¿tío Zósimo es un nuevo amigo de mi mamá? No te había visto antes".
Zósimo sonrió cálidamente: "Sí, soy amigo de tu mamá. Que no nos hayamos visto antes no importa, de ahora en adelante nos veremos más seguido", y mientras hablaba, le echó un vistazo a Irmina. Como esperaba, frente a su hijo, ella no mostraba demasiada antipatía hacia él.
Con una sonrisa, desordenó el cabello de Andy y se despidió en el momento adecuado: "Tengo que volver al trabajo, así que no puedo seguir aquí, pero ¿qué tal si otro día te llevo a pasear?".
Andy, con una sonrisa, se quedó tranquilo al lado de Irmina, sin comprometerse de inmediato a la oferta de Zósimo, pero le dijo: "El trabajo es importante, tío. Que tengas buen día".

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