Petrona se quedó helada al ver a Marciano detenido, con Irmina sosteniendo pruebas en sus manos. Al salir de la oficina, no soltaba el brazo de Nuriel, llena de preguntas: "Nuri, ¿qué vamos a hacer? Marciano no dirá nada que me perjudique, ¿verdad?"
Nuriel frunció el ceño, mirándola seriamente: "¿Has hecho algo? Si no has hecho nada, solo estabas cocinando para Diana Azul, sin saber nada más. Solo eras una empleada doméstica".
Después de casarse con Marciano, Petrona nunca tuvo control sobre la economía del hogar. Incluso si investigan, ella podría defenderse. Además, en aquel momento, solo había empeorado la condición de Diana con su comida.
"Su salud ya estaba comprometida, ¿qué tiene que ver contigo?".
Al oír aquello, Petrona pareció recuperar la compostura y soltó un suspiro de alivio; solo había agravado la enfermedad de Diana sin dejar pruebas, así que, incluso si Marciano la delataba, podría defenderse; su corazón volvió a su lugar. Justo cuando se calmaba, vio a Irmina al otro lado de la calle, mirándolas fijamente; ella lucía un vestido color albaricoque aquel día, con el cabello recogido detrás de las orejas. La manera en que se paraba allí recordaba a Petrona cómo era Diana.
Diana había muerto a una edad similar a la de Irmina en ese momento. Petrona, nerviosa, apartó la mirada de inmediato; el aura dominante de ella se estaba volviendo cada vez más similar a la de Diana. Especialmente su presencia imponente de ese día, que le recordó el vigor con el que Diana empezó su empresa.

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