"El Sr. Moya está siempre tan bien informado".
Irmina apenas había recibido la noticia de Rufo esa mañana, invitándola a Xalpina el próximo mes. El simposio económico organizado por Lionel esa vez invitaba a algunos magnates extranjeros, y para Zósimo, que quería expandir los negocios al extranjero, definitivamente era una gran oportunidad; pocas personas sabían de ese simposio económico hasta ese momento, y que Zósimo pudiera controlar la información tan pronto demostraba cuánto atención prestaba a los movimientos de la familia Azul. Esta familia, de hecho, era un trampolín para muchos que buscaban expandir sus negocios al extranjero.
"Esta petición no debería ser demasiado para la Srta. Monroy, así que espero que esta vez no rechace mi solicitud", Zósimo sonrió ligeramente, su tono no era tan frío como antes, sino más bien suavizado.
Irmina no aceptó inmediatamente su solicitud, sino que respondió con calma: "Si el Sr. Moya está tan bien informado, debería saber que solo recientemente he estado en contacto con la familia Azul, por lo que no puedo darte una respuesta precisa ahora".
Zósimo, por su parte, no tenía prisa por obtener una respuesta de ella, sino que dijo comprensivamente: "Sé que la Srta. Monroy probablemente necesita consultar primero al Sr. Azul, esperaré tus buenas noticias", su tono había cambiado algo desde la última vez que se vieron, cuando sus palabras tenían un tinte de arrogancia y vanidad.
Pero ese cambio hizo que Irmina se sintiera incómoda. Un hombre con tanta ambición y propósito como él, ella instintivamente quería mantener su distancia.
Sin oír una respuesta de ella, Zósimo preguntó suavemente: "¿Srta. Monroy?".
Irmina tomó aire, respondiendo con calma: "Te daré una respuesta después de hablar con mi tío".
Zósimo: "Está bien, entonces te molestaré más, Srta. Monroy".

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor!