Irmina y Elián cruzaron miradas, y rápidamente ella desvió la vista, solo para dirigirse al pequeño: "Andy, vámonos, que vamos a llegar tarde".
Andy levantó la mano y dio una palmadita en el hombro de Elián, sonriendo dijo: "Tío, ya puedes soltarme".
Pero Elián no lo soltó, sino que propuso: "¿Qué te parece si tío y mami te llevamos juntos a la escuela?".
Andy dudó un momento, miró hacia donde estaba Irmina y finalmente asintió con la cabeza. Elián sonrió y su mirada se posó en ella: "Vamos".
Irmina frunció el ceño: "Andy, el tío..."
Ella no pudo terminar su frase, ya que Elián la interrumpió: "El tío ha estado bastante libre últimamente, así que puedo acompañar a mami todos los días a llevarte a la escuela. Si tienes tiempo, puedes venir a jugar a casa del tío".
Andy asintió obedientemente: "Está bien".
Elián sonrió suavemente, abrazando a Andy y dirigiéndose hacia Irmina dijo: "Vamos", y dicho eso, comenzó a caminar hacia la escuela.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor!