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Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano romance Capítulo 841

Al ver la figura de Vera alejarse, el rostro de Ciro se volvió cada vez más sombrío.

De repente, solo quedaron ellos tres en el salón.

Alexa tardó mucho tiempo en reaccionar.

Jamás imaginó que un día que debería haber terminado con la boda de Vera arruinada, rechazada y humillada públicamente, terminaría siendo el día en que su propia vida se fuera a pique.

Todo era un cúmulo de rumores sin pruebas sólidas, pero en ese momento, una fuerza invisible les había otorgado un peso que hacía imposible no creerlos.

—Ciro, todo esto son puras suposiciones. Sebastián solo se está vengando porque Alexa arruinó accidentalmente su compromiso con Daniela Zenteno. Tú conoces bien el carácter de mi hija.

La expresión de Viviana era rígida, pero rápidamente se repuso, suavizando su voz mientras se acercaba a Ciro.

No lloró ni hizo un escándalo.

Tampoco le exigió nada.

Alexa volvió en sí al escuchar a su madre. Con los ojos enrojecidos, dijo:

—Papá, desde pequeña he sabido cuánto extrañabas a mi hermana y cuánto deseabas que volviera a casa. Yo también soñaba con este día. Ese señor Zambrano es solo un extraño que habló por hablar. ¿Acaso tú tampoco me crees?

Ciro tenía el ceño profundamente fruncido.

—Estuve tan absorto en mi trabajo que descuidé tu educación —su voz era helada—. La familia Valdés jamás le enseñó a una señorita de buena cuna a ir a tocar la puerta del ex de su hermana a mitad de la noche, y mucho menos a distorsionar los hechos para obligarlo a casarse con ella justificando su supuesta inocencia.

Alexa negó con la cabeza, rompiendo en llanto.

—Papá, solo estaba muy asustada. Había tanta gente mirando, y aunque no hubiera pasado nada, las bocas de la gente son crueles. Soy una mujer, y si a los demás no les importa mi reputación, yo tengo que protegerla.

—¡Basta!

Ciro nunca pensó que Alexa seguiría justificándose a estas alturas.

El dolor y la decepción se reflejaron en sus ojos.

—No me importa si hiciste esas cosas o no, la familia Valdés ya no puede tolerarte. El regreso de Vera no permite que nadie albergue malas intenciones.

Ciro se dio la vuelta y miró a Viviana.

Entendía la postura de Doña Elia, quien quería cortar todo lazo con ellas y jamás darles un centavo más. Sin embargo, debido a lo que había pasado hace años... sentía que esa era su última responsabilidad.

Viviana lo miró con auténtico asombro.

Pero Ciro no le dio oportunidad de hablar.

Salió directamente por la puerta.

El rostro de Viviana comenzó a transformarse. El pánico y el vacío de haberlo perdido todo la invadieron de golpe, y sin dudarlo un segundo, levantó la mano y abofeteó a Alexa con todas sus fuerzas.

Aunque habitualmente parecía frágil, en ese momento su fuerza fue brutal.

Alexa cayó al suelo por el impacto.

Pero parecía estar acostumbrada.

Viviana la miró desde arriba; su habitual tono suave ahora sonaba ronco y afilado.

—¿Qué estupidez acabas de hacer? ¿Quién te crees que eres para provocar a un hombre como Sebastián Zambrano? ¿Con qué pensabas jugar contra él?

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