—Ve al grano —dijo Alba, quien nunca tenía paciencia para lidiar con gente que le desagradaba.
—¡No olvides que eres artista exclusiva de mi agencia y tienes que obedecer mis órdenes! —recalcó Isaac una vez más.
Había repetido esa misma frase tantas veces que a ella ya le daban ganas de vomitar.
—¿Y luego? —preguntó Alba con una sonrisa burlona.
Por la forma en que lo decía, parecía que haber firmado un contrato con él era equivalente a venderle su alma.
—Te informo que también inscribí a Valeria en este certamen de modelos, y tú tienes que acompañarla para que se apoyen mutuamente.
—Valeria tiene un talento innato para el modelaje, y fue solo porque ella intercedió por ti que decidí permitirte ir a su lado.
—Yo mismo me encargaré de diseñarle un estilo exclusivo que la hará destacar sobre todas las demás en esta competencia. Lo único que tienes que hacer es ser inteligente, quedarte a su lado y no ser un estorbo para ella.
Isaac soltó todo un discurso, remarcando en cada palabra lo perfecta que era Valeria y todo lo que él estaba dispuesto a hacer por ella.
Lo decía con un tono de inmensa caridad, como si dejarla participar fuera un acto de misericordia.
En pocas palabras, solo quería que Alba siguiera siendo el telón de fondo de Valeria, generando temas de conversación y atrayendo la atención hacia su hermana.
—Je, no hace falta que seas tan caritativo, y tampoco necesito que Valeria ande suplicando por mí. No tengo la menor intención de acompañarla.
Él había planeado todo a la perfección, sin siquiera molestarse en preguntarle si ella estaba de acuerdo.
Al escucharla, el rostro de Isaac se ensombreció y su tono se volvió amenazante:
—¡Alba Moreno, eres una malagradecida! ¡Esta es una orden de la agencia y tienes que ir!
—¿Acaso crees que tienes otra opción? ¡Sin los recursos de nuestra empresa, no eres nadie! Si te comportas y eres obediente, más adelante te daremos más oportunidades.
Él estaba convencido de que ella se había vuelto insolente solo porque había ganado un poco de popularidad y seguidores tras participar en aquel programa de variedades.
¡Y ahora se atrevía a desafiarlo!


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