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Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 106

Al escuchar eso, Esteban sintió que le caía un rayo encima.

El sudor frío le empapaba la camisa.

¡Era imposible! ¿Cómo habían descubierto algo tan confidencial?

Había sido extremadamente cuidadoso, asegurándose de no dejar ningún rastro.

Seguro que Alba solo estaba tratando de asustarlo.

Ansioso, abrió el sobre de golpe y su rostro se tornó del color de la ceniza. Se dio cuenta de que había perdido por completo.

La amante, al escuchar la verdad, entró en pánico.

—¡Mi amor! ¿No me habías dicho que todo ese dinero era tuyo?

—¡Cállate! —le gritó Esteban.

Levantó la mirada hacia Alba, con los ojos llenos de desesperación.

—¿Qué... qué es lo que quieres?

—Firma de una vez, antes de que cambie de opinión —respondió Alba con voz helada.

Al final, con la mano temblorosa, Esteban tomó un bolígrafo y firmó el documento.

Alba guardó los papeles con satisfacción y se volvió hacia su prima, hablándole con dulzura.

—Frida, vámonos a casa.

Frida asintió con los ojos llorosos.

Antes de salir, echó un último vistazo a su medio hermano, sintiendo un nudo en el pecho.

Al salir del hotel, Alba suspiró profundamente y apretó la mano de Frida.

—Tranquila. A partir de hoy, nadie volverá a pisotearlas.

Frida no aguantó más y rompió a llorar, abrazándose a Alba.

De vuelta en la habitación, Esteban quedó tirado en el suelo, completamente abatido.

Su amante cargó al niño y le lanzó una mirada gélida.

—¡Eres un mentiroso!

Dio media vuelta y salió dando un portazo.

Al final del pasillo, Liam observaba cómo Alba se alejaba. Una ligera sonrisa asomó a sus labios.

"Como siempre, imparable...", pensó.

¡Y le encantaba!

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