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Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 101

Tania quería gritar aterrada, pero parecía como si la hubieran envenenado para dejarla muda.

Se llevó las manos a la garganta con desesperación, abriendo la boca todo lo que podía, pero solo lograba emitir jadeos ahogados. Su rostro palideció en un instante.

Los presentes se quedaron helados ante la extraña escena.

¿Cómo era posible que una persona sana pareciera poseída de repente?

Hugo abrió los ojos de par en par.

—¿Tania? ¿Qué te pasa? ¡No nos asustes!

Tania negaba con la cabeza frenéticamente, señalando su propia garganta y luego a Alba, con los ojos llenos de terror e incredulidad.

Alba, con total indiferencia, bebió un sorbo de agua y se limpió la boca con una servilleta.

Liam entornó ligeramente los ojos.

Acababa de ver el movimiento de Alba. Si uno prestaba mucha atención, notaría una aguja finísima clavada en un costado del cuello de la chica.

Si no mirabas con cuidado, era imposible detectarla.

No imaginaba que Alba tuviera semejante habilidad.

Su dominio de la acupuntura era excepcional; con un simple movimiento de muñeca, había clavado esa aguja con una precisión milimétrica.

Justo en el punto de presión para bloquear las cuerdas vocales.

¿Cuántas sorpresas más le tendría guardadas?

Alba soltó una risa fría, con un tono ligero.

—¿Qué pasa? ¿No que hablabas muy bonito hace un momento? ¿Te comieron la lengua los ratones? Pero no te preocupes, soy muy buena curando enfermedades, sobre todo el síndrome de rabia.

Al escucharla, Liam no pudo evitar que una sonrisa asomara en sus labios.

¡Su Alba era adorable!

Le encantaba esa actitud altanera, arrogante y tan divertida.

Hugo reaccionó de golpe y miró a Alba con furia.

—¿Tú... qué le hiciste?

Alba se acomodó los puños de la blusa sin prisa y respondió con calma.

Capítulo 101 1

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