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Engañada por mi esposo: mi amante perfecto era mi esposo. romance Capítulo 71

Brenda entró a la habitación y se detuvo en seco al ver a su amiga.

Melissa estaba pálida, con la mirada perdida y las manos apretadas contra la cómoda, como si estuviera tratando de sostener el mundo para que no se le cayera encima.

—Dios mío, Melissa... tienes una cara de espanto. ¿Qué fue lo que pasó? —preguntó Brenda, acercándose con cautela.

Melissa tardó unos segundos en reaccionar.

Cuando levantó la vista, Brenda vio que el terror le brillaba en los ojos.

—Brenda... es Lorena. Apareció —soltó en un susurro que apenas se oía.

—¿Qué pasó con ella? Pensé que esa mujer ya era historia.

—Vino a revolverlo todo, la muy estúpida. Me citó y me pidió dinero... mucho dinero —Melissa empezó a caminar de un lado a otro, desesperada—. Me amenazó con contar la verdad sobre el origen de Mattias si no le pago. Quiere arruinarme la vida, Brenda.

Brenda soltó un suspiro pesado y se cruzó de brazos, mirando a su amiga con una mezcla de lástima y reproche.

—Santo cielo... te lo dije, Melissa. Te lo advertí mil veces. Tarde o temprano toda la verdad saldría a la luz. Los secretos de ese tamaño no se quedan enterrados para siempre.

—¡No me vengas con sermones ahora! —le gritó Melissa, volviéndose hacia ella con furia—. ¡No tienes idea de lo que está pasando! Lo peor no es solo ella. Jake lo sabe todo. Él la está ayudando, la tiene protegida. Ese maldito me quiere acorralar a como dé lugar para obligarme a volver con él. Me tiene entre la espada y la pared.

—Primero te calmas, Melissa. Respira —le pidió Brenda, tratando de poner un poco de cordura—. A ver, piensa con la cabeza fría. No creo que Lorena se atreva a ir a hablar con Víctor. Mírala, con esas fachas de indigente que debe cargar, ningún guardia de seguridad la va a dejar entrar a la empresa, y mucho menos Víctor la va a recibir. Nadie le creería a una mujer así.

—¡Pero no te estoy diciendo que Jake está detrás de todo esto! —insistió Melissa, golpeando la mesa—. Él tiene el dinero y los contactos para hacer que la escuchen. Él puede darle la ropa y la presencia necesaria para que Víctor le ponga atención.

Brenda frunció el ceño, confundida.

—¿Cómo sabes que tiene un nuevo penthouse? Según tú me dijiste, no sabías dónde se estaba quedando.

Melissa soltó una sonrisa cínica mientras se miraba al espejo.

—Cuando Mattias se enfermó la semana pasada, él estaba vulnerable. Me lo comentó por si pasaba algo urgente con el niño. Me dijo que lo buscara allí si el niño empeoraba. Es la excusa perfecta, Brenda. Voy a usar a Mattias para meterme en su cama de nuevo y recordarle quién es la mujer que lo ha cuidado todo este tiempo.

—Estás jugando con fuego, Melissa —advirtió Brenda mientras la veía mirarse al espejo con una determinación casi espeluznante.

—Pues me gusta quemarme —respondió Melissa, jugando con su cabello—. Esta noche Víctor Grimaldi va a recordar por qué no puede dejarme. Lorena y Jake pueden decir lo que quieran, pero mientras yo tenga a ese niño conmigo, yo soy la que tiene el poder.

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