—Sí… Hoy es el aniversario de la muerte de Rita…
Las manos de Julia, que sostenían el ramo de flores de ilusión, temblaron al recordar a su hija mayor, quien había fallecido cuando era muy joven. Al final, no pudo evitar comenzar a llorar.
Al tener el corazón demasiado dolido por perder a su hija mayor, Julia puso toda su atención en su hija menor; sin embargo, cada año, en el aniversario de la muerte de Rita, aún podía sentir que su corazón se desgarraba.
—Ya, ya. No llores. —Tadeo abrazó a Julia y dijo con cariño—: Hoy no solo es el aniversario de la muerte de Rita, sino también el día del compromiso de Tania. Estoy seguro de que Rita se alegraría por su hermana si supiera que va a comprometerse.
Julia lloraba de tal manera que incluso sintió un dolor en su pecho.
—Si no fuera por el desgraciado de Enrique, Rita no habría… —sollozó Julia con voz ahogada.
—La familia Reyes ya fue destruida y Sonia es la única que queda. —Los ojos de Tadeo se ensombrecieron.
Seis años atrás, Tadeo llevó a Enrique a la muerte y arruinó a los Reyes para vengar la muerte de su hija mayor. Sin embargo, no pudo poner un dedo encima de Sonia porque, en ese momento, ya estaba casada con Tobías. Tadeo nunca esperó que, seis años después, Sonia adquiriera las acciones de Compañía Paradigma y se convirtiera en la mayor accionista de la compañía.
—Sonia solo tiene Compañía Paradigma y nada más. Lidiar con ella será pan comido. —Al pensar en su hija fallecida, Tadeo sintió que su corazón se hacía pedazos y su odio hacia los Reyes se profundizó aún más.
Por otro lado, Julia parecía dudar.
—Olvídalo. Al fin y al cabo, es la exesposa de Tobías. Si él se entera de esto, me preocupa que pueda causarle problemas a Tania en el futuro.
—¿No sabes por qué Tobías se casó con Sonia? —resopló Tadeo—. No la ama en absoluto. Si lo hiciera, no permanecería sentado mientas observa la caída de los Reyes, y seguramente no vería cómo Compañía Paradigma se le escapa así sin más. Deja de preocuparte por este asunto y déjamelo a mí. En aquel entonces, Rita se enamoró de la corona a primera vista. Pídesela a Tania más tarde y guárdala bien, no queremos que vuelva a regalarla.
Julia asintió y miró el ramo con tristeza.
En otro lugar, Sonia decidió regresar a la oficina para resolver algunos documentos urgentes antes de ir a casa a descansar.
—Presidenta Reyes, el señor Castillo de la Compañía Delta está aquí —informó su secretaria en cuanto puso un pie en la oficina—. Ahora conversa con el señor Lara en su despacho.
—Ya veo. Iré a echar un vistazo. —Sonia sonrió con frialdad.
El viernes anterior, cuando jugaban cartas en el Edificio Flor de Cerezo, Pablo dijo que enviaría a alguien al día siguiente para que acercara el contrato a Compañía Paradigma y pudiera firmarlo, pero nadie se acercó a la compañía. Sonia no era tonta; sabía que Pablo quería mantenerla en espera y aguardar a que ella llamara a Delta por su cuenta. Por fortuna, gracias a Sergio, encontró un mejor socio comercial para Compañía Paradigma.
Sonia llamó a la puerta de Carlos y entró en su oficina. Al ver que su amigo conversaba con Pablo, se acercó a ellos y sonrió.
—Hola, señor Castillo, tanto tiempo. —Saludó al hombre.
—Hola, presidenta Reyes. —Pablo se incorporó y estrechó la mano de Sonia con cortesía.
Después de sentarse, Sonia dio un sorbo a su té y no mencionó el tema de su colaboración. Al notar esto, Pablo no tuvo más remedio que traer a colación el tema él mismo.
—Lo siento mucho, presidenta Reyes. En los últimos días estuve tan ocupado que no pude venir a firmar el contrato. Hoy estoy aquí para disculparme. —Al terminar de hablar, entregó el contrato a Sonia y agregó—: Por favor, revise el documento y, si no hay ningún problema, podemos firmarlo.
Carlos frunció el ceño y quiso decir algo, pero Sonia lo miró y le indicó que se abstuviera de hablar.
—Señor Castillo, mi secretaria me dijo que intentó ponerse en contacto con usted a través del número de su oficina, pero no pudo localizarlo —dijo ella a Pablo—. Como se trataba de un pedido urgente y no podíamos permitirnos el lujo de retrasarlo, ya he contactado con otra compañía para que se encargue de ello.
—Presidenta Reyes, mi compañía es la principal fabricante del país para los pedidos al extranjero. Usted afirmó que valora la calidad del producto, pero ¿cómo pudo elegir contratar un fabricante por debajo de lo aceptable solo porque tiene prisa por enviar el pedido?

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