—Muñeca, no lo mires. Mírame a mí, ¿de acuerdo? —Carlos hizo lo que pudo para apartar la mirada de Sonia de la ventana—. Soy más apuesto que Ciro, ¿está bien? ¿O acaso te gustan más los vírgenes como él?
Los pensamientos de Sonia se vieron interrumpidos y no sabía si debía enfadarse o reír, así que puso los ojos en blanco.
—Cuando era joven, pensaba que eras narcisista. ¿Quién diría que serías peor al crecer?
—Solo soy consciente de cuan atractivo soy. —Carlos se rio entre dientes—. En serio, muñeca. ¿No quieres casarte conmigo? El Corazón del Océano no es nada; encontraré el anillo de diamantes más exclusivo del mundo para proponerte matrimonio.
Sonia y Carlos habían crecido juntos y a menudo iban a la casa del otro, por lo que eran bastante cercanos. Ella sabía que Carlos solo intentaba animarla porque sabía que estaba molesta. De hecho, sus comentarios le hicieron bastante gracia e incluso recordaba las cosas que había descuidado. Sonia abrió su bolso y sacó un anillo de uno de los compartimentos y el diamante resplandecía aún incluso con la escaza luz del auto; era su anillo de boda. Miró el anillo en su mano y todo lo que sucedió esa noche pasó de prisa por su mente; recordó la escena en la que Tobías se arrodilló y le propuso matrimonio a Tania, casi como si la mimara, y la escena donde él la protegió. Su tranquilo corazón comenzó a agitarse de nuevo. A través del espejo retrovisor, Carlos vio el anillo, pero no hizo ninguna broma al respecto.
—Muñeca, sabes que algunas personas se ven como humanos, pero no merecen serlo. Si se vuelven a ver en el futuro, tienes que desviar tu camino.
—De acuerdo. —Solo pasaron unos segundos, pero el corazón de Sonia ya estaba en paz.
Colocó el anillo en el compartimento del reposabrazos del medio y dijo en tono tranquilo:
—También vende este anillo de boda por mí. Dona el dinero a las personas pobres de las zonas montañosas.
Acto seguido, Sonia se recostó en su asiento y miró el paisaje que pasaba por la ventanilla del auto y todo su ser se tranquilizó. Luego de ocho años, su amor unilateral al fin había llegado a su fin, lo cual hizo que se sintiera aliviada.
El banquete aún continuaba en el hotel y los invitados todavía hacían bullicio, como si nada hubiera sucedido antes. Tobías saludó a jefes y socios de cada compañía uno tras otro. Pasó mucho tiempo antes de que tuviera tiempo de respirar y el cansancio se veía reflejado en sus ojos. En cuanto se sentó a descansar, Tania se acercó.
—Tobías, ¿te encuentras bien? —preguntó pensativa mientras le servía agua tibia antes de caminar hacia su espalda para masajearle los hombros.
Su técnica era correcta, pero aún había una irritación persistente que atormentaba el corazón de Tobías. Él presionó la mano de Tania y dijo con voz grave:
—Has estado dando vueltas con tu padre saludando a todos esta noche, debes estar exhausta; deberías sentarte a descansar.
—De acuerdo. —Tania esbozó una pequeña sonrisa y se sentó junto a él.
Peló una naranja y se la dio a Tobías, pero él no la recibió y la miró fijo.
—Tania, ¿cómo sucedió el accidente de tránsito? Cuéntame otra vez. —Su mirada era profunda y penetrante; era como si conociera el interior de los corazones de las personas.
A Tania le temblaron las manos cuando se encontró con su mirada y casi tira la naranja al suelo.
—Estuve en coma en el hospital por mucho tiempo, así que hay muchas cosas que no recuerdo. —Trató de estabilizar su mente con fuerza e intentó recordar—. No recuerdo cómo sucedió con exactitud, apenas recuerdo que me golpearon. —Continuó—: Esta noche, la señorita Reyes trajo personas para crear problemas. Tobías, no es posible que creas lo que dijo Carlos sobre que yo planeé el accidente, ¿verdad? —Al encontrarse con su silencio, Tania le tomó la mano y dijo en un tono nervioso y ofendido—: Tienes que creerme. No estoy familiarizada con la señorita Reyes, ¿por qué la incriminaría? No tomaré mi vida como una broma.
Al ver que tenía los ojos rojos, las dudas de Tobías desaparecieron y solo le quedó la angustia. Le tomó la mano, la besó y dijo:
—Dado que ya te recuperaste, el asunto del accidente de tránsito termina aquí. Te dejó un trauma y ya no quiero que te sientas perturbada al respecto.

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