Las pupilas de Tobías se contrajeron y sus manos se tensaron sobre Tania.
—La sangre no se está poniendo negra, así que no parece que haya sido una serpiente venenosa, pero no podemos estar seguros de eso. Tobías, será mejor que bajes de la montaña y la lleves para que un doctor le ponga un suero —dijo Sergio mientras se tocaba la barbilla.
De inmediato, Tobías corrió rápido hacia donde estaban los teleféricos con Tania en brazos. Después de ver cómo el teleférico desaparecía entre las nubes y la neblina, Sonia y el resto encontraron un lugar para sentarse mientras esperaban que el teleférico regresara.
—Muñeca, ¿cómo se encontraron con la serpiente? —preguntó Carlos mientras le entregaba una botella de agua.
Después de recibirla, ella la sostuvo en sus manos sin prestar mucha atención, pero no la abrió.
—Yo tampoco lo sé —respondió negando con la cabeza.
La aparición de la serpiente superó todas sus expectativas y, antes de que la mordiera a Tania, no tenía idea de lo que estaba sucediendo, entonces Rebeca levantó la mano y dijo:
—Déjenme explicar esto. —Todos se dieron vuelta hacia ella, así que empezó a contar—: Es así, yo también quería lavarme el rostro en el arroyo y entonces vi una serpiente que colgaba de la rama de un árbol detrás de la presidenta Reyes. Al principio, parecía que el animal no iba a atacar a nadie, pero Tania lo asustó cuando se levantó de repente y al gritarle a Sonia; por eso se abalanzó sobre la presidenta.
—¿Quieres decir que la serpiente quería morder a Sonia al principio? —preguntó Tomás boquiabierto por la sorpresa.
—Sí, y yo fui quien le gritó a la presidenta Reyes que se agachara, por lo que la serpiente terminó cayendo sobre Tania, que estaba enfrente de ella y la mordió en su lugar —asintió Rebeca.
—Esto es muy dramático —comentó Sergio con una risa.
Solo entonces Sonia comprendió todo lo que había ocurrido y, tras coger la mano de Rebeca, dijo en señal de agradecimiento:
—Muchas gracias, Rebeca.
De no ser por ella, que le pidió a que se agachara de golpe, quizás a la que hubieran mordido hubiera sido a Sonia.
—De nada, pero todo se debe a su inquebrantable confianza en mí; si no, no habría servido de nada, aunque le hubiera gritado —dijo Rebeca sonriendo.
—La verdad es que no me esperaba que esta montaña tuviera serpientes y he tenido mucha suerte de encontrarme con una —dijo Sonia riendo.
Aunque ella ya se había calmado, pensar en ese animal todavía la hacía temblar de miedo.
—Bueno, solo podemos culpar a esa mujer. Si no se hubiera levantado de forma tan brusca y no hubiera asustado a la serpiente, no habría atacado a Sonia, pero, por suerte, al final fue ella a quien mordió, así que me siento mucho mejor —dijo Carlos mientras enlazaba los dedos detrás de la cabeza.
—Ya que hablamos de eso, me parece que Tania asustó a la serpiente a propósito —añadió Rebeca de repente y a la vez se acarició el mentón.
Sus palabras sorprendieron a todos y Carlos la miró fijo.
—¿Estás diciendo que Tania provocó a la serpiente a propósito?
—¡Eso no puede ser cierto! —dijo Tomás boquiabierto.
Sergio puso una mano en el hombro de este y dijo:
—Definitivamente es posible, no olvides que ella ya le había hecho muchas cosas a Sonia. ¿De qué otra cosa es capaz?
Atónito, Tomás giró su cabeza hacia Sonia, que tenía el ceño fruncido y parecía estar sumida en pensamientos profundos.
—Así es. Sospecho que lo hizo a propósito porque vi su sonrisa cuando la serpiente volaba hacia la presidenta Reyes y no parecía sorprendida por la aparición del animal en absoluto; por eso creo que ella ya lo había visto antes, por lo que se levantó y le gritó fuerte a la presidenta a propósito —continuó Rebeca asintiendo.
—Si eso es cierto, entonces ella solo está cosechando lo que sembró con esa mordida —dijo Sergio sonriendo con ironía.
—¡Eso debe ser cierto! —Carlos se golpeó el muslo con indignación mientras su rostro se volvía sombrío—. Sabía que no había dejado de intentar dañar a Sonia; quería volver a hacerlo y, efectivamente, ¡volvió a atacar!
Rebeca resopló y dijo:
—Es la mujer más despiadada que he conocido.
Aunque a Tania le molestara que Tobías y Sonia hubieran estado casados, en ese entonces ya estaban divorciados y él amaba a Tania con todo su corazón; por lo tanto, Rebeca no podía entender por qué ella sentía la necesidad de seguir atacando a Sonia de esa manera. Sergio, por su parte, se dio vuelta hacia Tomás y le dijo:
—Muchacho, ya has visto lo que ha ocurrido hoy, así que será mejor que tengas cuidado después de esto. No la ofendas sin una razón o seguro te pondrá las manos encima, lo digo por su personalidad malvada.
—L-lo entendí —pronunció el joven mientras asentía apresurado.
Aunque él sabía que Tania era cruel, no la había visto hacer nada malo antes; por lo tanto, nunca la había tomado en serio y ni siquiera le tenía miedo, pero ya que por fin la había visto con sus propios ojos, tenía que admitir que estaba impactado.
—No, no podemos dejar este asunto así, tenemos que darle una lección —bramó Carlos muy enojado y al mismo tiempo cerró la palma de la mano en un puño.
—¿Cómo piensas darle una lección? No hay pruebas que demuestren que lo hizo a propósito; Rebeca es la única testigo que la vio y es uno de nosotros, así que Tania puede decir en definitiva que fuimos nosotros quienes le pedimos a Rebeca que la incriminara —dijo Sonia tras fruncir los labios.
—Ella tiene razón. —Sergio estuvo de acuerdo y asintió con la cabeza—. Como Tania no atacó directamente a Sonia, no podemos hacerle nada.
—¿Vamos a dejar pasar esto así de simple? —preguntó Carlos insatisfecho.

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