La mirada de Lucas se volvió siniestra de repente. —¡Arranca!
El chofer pisó el acelerador a fondo, y el vehículo salió disparado como una flecha.
Virginia, aferrada a la ventana, no se soltó y la inercia la arrastró dos metros hasta que cayó pesadamente al suelo.
—¡Virgi!
Gloria no despegaba los ojos del espejo retrovisor.
José y Yolanda corrieron a levantar a Virginia. Sin importarle la piel desollada, Virginia se puso de pie, dispuesta a salir corriendo tras ellos.
—No los sigas, no los alcanzarás.
Yolanda vio el brazo ensangrentado de Virginia y palideció del susto. —Pensaremos en una forma de ayudarla, ¿sí? ¡Primero volvamos para curarte esa herida!
El auto dio la vuelta al fondo de la calle y las siluetas desaparecieron del espejo retrovisor.
El corazón de Gloria se oprimió. Apretó los dientes para mantener la calma, decidida a no mostrar la más mínima emoción frente a Lucas.
Lucas contestó varias llamadas, todas relacionadas con la transferencia de las acciones del Grupo Mendizábal a nombre de Gloria.
Le ordenó a su gente que realizaran el traspaso de acciones en el menor tiempo posible, idealmente esa misma tarde.
Pero ya era mediodía, no habría suficiente tiempo.
Al regresar a la villa, Lucas le ordenó a la señora Mendizábal que llevara a Gloria al piso de arriba y la vigilara; luego él se fue a la empresa.
Con todo el alboroto de los últimos días, había evitado ir a la empresa para no llamar la atención, y se le habían acumulado los asuntos.
—Pasaré un par de días en la oficina, no volveré. Vigílala bien.
Le indicó a la señora Mendizábal.
Ella asintió. —Entendido, ve a trabajar tranquilo.
Una vez que se fue, le indicó a las sirvientas que encerraran a Gloria en su habitación.
Desde el piso de abajo se escuchó el ruido del motor; el auto de Lucas se alejaba.
Las ventanas del segundo piso tenían rejas de seguridad por lo que Gloria no podía saltar. La puerta estaba cerrada con llave y le habían confiscado el celular.
Inconscientemente, las palabras de Federico de la noche anterior le vinieron a la mente.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA