Jaime había querido ocultárselo. Pero si ella preguntaba, era porque ya lo sabía, así que no le quedó más remedio que ser sincero. Le habían bloqueado las tarjetas, no podía entrar a su casa y los únicos cien pesos en efectivo que le quedaban se los había gastado en el taxi al aeropuerto.
[¿En qué te puedo ayudar?] preguntó Gloria.
Un rato después, Jaime respondió: [Ayúdame a conseguir un lugar donde quedarme. Tú pagas la renta por ahora y te juro que te lo pago después.]
[Sale, espera mi mensaje.]
Conseguirle un departamento a Jaime no era nada fácil. Tratándose de un junior acostumbrado a los lujos, seguro no aguantaría vivir en un lugar pequeño. Sin embargo, Gloria tenía un presupuesto limitado; no podía darse el lujo de pagar decenas de miles de pesos al mes por una zona exclusiva.
Como no tenía tiempo para preguntarle a sus conocidos uno por uno, decidió subir una historia a Instagram pidiendo recomendaciones para rentar un lugar bonito, limpio y en buena zona. Justo antes de darle a enviar, lo pensó un segundo y bloqueó a Federico para que no la viera.
Apenas se publicó, Mirella le mandó un mensaje recomendándole un departamento de una recámara frente al suyo; la renta era barata, había tiendas cerca y estaba bien conectado.
Pero, solo una recámara...
[Mil gracias, Mirella. Pásame la ubicación y si tengo tiempo voy a checarlo.]
Gloria solo podía dejarlo como plan B.
Algunos directivos del Grupo Larrinaga también le escribieron por privado para recomendarle departamentos en las zonas más exclusivas del centro de Río Alicante. Las rentas no bajaban de treinta mil pesos mensuales.
Por un momento, Gloria se quedó dudando sobre qué elegir.
Por otro lado, mientras iba de camino a casa, a Paulina casi se le cae el celular al ver la historia de Gloria.
¿Qué significaba eso?
¿Gloria planeaba mudarse?
¡¿Y se llevaría a Lalo?!
Se le iluminó el rostro y, tras echarle un ojo a Alicia para confirmar que no le estaba prestando atención, le mandó un mensaje privado a Gloria de inmediato.
[Glori, ¿qué tipo de depa buscas? ¿Tienes algún requisito en especial?]
Le mandó el código a Gloria, y ella, a su vez, se lo reenvió a Jaime de inmediato.
[Ya quedó el departamento, esta es la contraseña. Puedes irte a dormir ahí hoy mismo, pero vas a tener que comprar tus propias cosas.]
Jaime le contestó con un sticker de «OK».
Gloria le transfirió los dos mil pesos a Paulina, convencida de que con eso el asunto quedaba resuelto.
Lalo se rehusaba a dormir; llevaba un buen rato acostado y empezó a hacer berrinche. No le quedó de otra que cargarlo para bajar a la sala, pero al levantarlo, notó un cabello rizado y muy largo pegado en su ropita.
Era cabello de mujer, unos rizos completamente negros.
No era de ella, ni de Margarita, ni del ama de llaves.
Gloria tomó el cabello entre sus dedos y se quedó analizándolo...

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