¿Vas a ir? —preguntó Gloria.
Se sentó frente a él.
Federico levantó la mirada hacia ella. —¿Quieres ir?
—Quiero que vayas para averiguar de dónde salieron los tres bebés de Martina.
Si Martina solo tuvo dos niñas, ¿de dónde diablos salió el niño?
Gloria tuvo el impulso de llamar en ese momento a Raúl para confirmar exactamente cuántos bebés había tenido Martina y de qué género eran.
—¿Cuántos tuvo? —Federico frunció el ceño. Él nunca le había prestado atención al tema.
Gloria levantó dos dedos. —El doctor Esquivel dijo que solo tuvo dos niñas.
No solo habían reportado un bebé de más, sino que de repente había aparecido un varón.
La expresión de Federico se endureció al instante.
Ambos voltearon a mirar a Lalo casi al mismo tiempo.
Gloria frunció el ceño al recordar la propuesta del matrimonio Mendizábal de dar en adopción a Lalo para que lo criara Tomás Mendizábal.
—No iré —dijo Federico, cortante—. Si quieres saberlo, averígualo tú misma.
A Gloria tampoco le importaban los asuntos de los Mendizábal, así que se sentó al lado de Lalo.
—¿La llegada del señor Muñoz a Río Alicante afectará a la sucursal de Holding Rivadeneira?
—¿Te interesa saberlo? —respondió él.
Gloria se quedó muda por un segundo.
Solo preguntaba por cortesía.
—No olvides que ahora trabajas para el Grupo Larrinaga —dijo Federico con tono profundo—. Si de verdad te importan los asuntos de Holding Rivadeneira, entonces regresa a trabajar ahí.
Gloria negó con la cabeza rotundamente. —Tampoco me importa tanto, era mera curiosidad. Si no es conveniente hablar del tema, déjelo así, señor Córdoba.
Dicho esto, se levantó y subió las escaleras.
Dejó a Lalo con Federico; total, a él le encantaba cuidarlo.
Al llegar a su habitación, Gloria planeaba seguir leyendo las noticias, pero apenas tomó su celular, vio un mensaje de Raúl.
[Señorita Loyola, ¿viene a la casa de los Mendizábal?]
Gloria notó al instante la palabra «viene».
[¿Usted va a ir, doctor Esquivel?]
—No estoy segura, les mando un mensaje más tarde. ¡Guárdeme la sopa para cuando regrese en la tarde!
Gloria dio media vuelta y caminó hacia la entrada.
Sus palabras se escucharon hasta la sala y llegaron a los oídos de Federico.
Él se levantó con Lalo en brazos, se acercó al recibidor y se quedó viéndola mientras ella se ponía los zapatos.
—¿A dónde vas?
—A casa de los Mendizábal —respondió ella—. El doctor Esquivel vendrá por mí. Vamos a buscar una oportunidad para que me reúna con Virginia.
Sin esperar a que Federico le preguntara más detalles, Gloria abrió la puerta, salió y la cerró tras de sí.
Federico se quedó con lo que iba a decir atorado en la garganta cuando ella cerró la puerta.
¿Raúl la llevaría a casa de José para ver a Virginia?
Afuera, Raúl ya estaba esperándola, habiendo adivinado que aceptaría la invitación.
Gloria se subió rápidamente al coche de Raúl.
—¿Cómo es que ahora eres el papá de Bruno? —preguntó apenas cerró la puerta.
Raúl le recordó que se pusiera el cinturón de seguridad y luego le explicó: —Fue idea de Virginia. Los Mendizábal la tienen muy vigilada, no la dejan salir sola a ningún lado. Necesitaba que alguien como yo le siguiera el juego.

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