"Lo recuerdo".
Rodrigo asintió. "En ese momento no se sabía si estabas vivo o muerto. Tu abuelo movió cielo y tierra buscándote, y no encontraron ni rastro tuyo. Todos pensamos que habías muerto, pero un mes después regresaste intacto".
La familia Vega y la familia Hernández eran cercanas desde hace generaciones. Él y Enzo se conocían desde niños, por lo que recordaba aquel incidente a la perfección.
"¿Me estás diciendo que la chica que te salvó y te cuidó fue Felisa Valenzuela?".
Enzo asintió, su mirada se volvió profunda. "Así es. Hace años, su padre la envió a San Cristóbal a vivir con su abuelo materno por un tiempo".
A los treinta y cinco años, el abuelo de Felisa, Gregorio Valenzuela, enfermó gravemente y apenas logró sobrevivir. Desde entonces, se obsesionó con la medicina natural. Al ver a su hijo casado, le entregó las riendas de la empresa y se dedicó a estudiar medicina bajo la tutela del curandero que le salvó la vida.
Se instaló definitivamente en Monte Serena, cerca de San Cristóbal.
Aquel año, el conductor de Enzo intentó llevarlo a la casa de su abuelo, pero fueron emboscados y acorralados en Monte Serena. El conductor distrajo a los sicarios para darle tiempo a escapar.
Sus atacantes estaban armados y mataron a su chófer. Antes de que él pudiera esconderse, cayó por un precipicio durante la huida.
Por coincidencia, Gregorio Valenzuela y Felisa, que entonces tenía seis años, estaban buscando hierbas medicinales, y lo encontraron ensangrentado y se lo llevaron.
Despertó siete días después. Al abrir los ojos, se topó con una mirada oscura y brillante, la de una niña pequeña y preciosa.
"Chico lindo, ¿te duele? Feli te sopla, y el dolor se va volando".
Esa dulce vocecita infantil calmó al instante sus tensos nervios.
Cuando se recuperó, Gregorio lo llevó de vuelta a casa.
Desde entonces fue enviado al extranjero y no volvió a verla, ni siquiera sabía cómo se llamaba.
Solo hasta hace tres años pudo confirmar su identidad y pensó usar el acuerdo de matrimonio para acercarse a ella.
Pero ella huyó a San Cristóbal esa misma noche.
Cuando se enteró y fue tras ella, ya era demasiado tarde.
Ella ya tenía novio.
Rodrigo quedó asombrado. "¿Estás seguro? ¿No te habrás equivocado de persona?".
...



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