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ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA romance Capítulo 196

Todo el mundo sabía que Vanessa tenía una relación muy cercana con el dueño de la empresa, por lo que siempre la trataban con un respeto casi exagerado por miedo a ofenderla. Esto, por supuesto, alimentaba enormemente su ego.

Pero si de verdad había llegado una chica más hermosa y con más potencial que ella, ¡no iba a permitirlo!

—¿Qué está pasando? ¿Llegó sangre nueva a la empresa? —Vanessa lo miró de reojo, sondeando el terreno.

Sus ojos se clavaron en Claudia, que acababa de salir de la sala de recepción, y frunció el ceño.

¿Qué clase de novata merecía que la propia vicepresidenta la atendiera en persona?

—Creemos que sí, pero no estamos seguros.

—¿Y es tan bonita? Los escuché poniéndola por las nubes hace un momento.

—No es para tanto. Ya sabe, cada quien tiene un estilo distinto y su propio encanto. Aunque, claro... por más linda que sea, jamás podría compararse con su nivel y estatus en la industria, señorita Rojas.

El empleado terminó de hablar, se tocó el estómago como si estuviera indispuesto y huyó del lugar poniendo cualquier excusa.

Vanessa miró a Sandra, con el rostro endurecido.

—Ve a averiguar qué demonios está pasando.

Desde el amargo incidente en el Club Altamira, Ignacio no se había comunicado con ella y ni siquiera le contestaba las llamadas.

Dicho esto, dio media vuelta y entró a la sala de maquillaje.

El ambiente, que hasta hace un segundo era animado y ruidoso, se congeló por completo en cuanto cruzó la puerta.

Vanessa se dejó caer en su silla exclusiva y ordenó con un tono autoritario e incuestionable:

—Maestro Mesa, maquílleme. Ahora.

Leonardo, que estaba maquillando a Luciana Olmos, detuvo sus manos y la miró con cara de apuro.

—Vanessa, dame un momento. Déjame terminar con Luciana primero, tiene que tomarse unas fotos para la campaña.

—¿Qué me estás diciendo? ¿Acaso crees que yo no tengo prisa?

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