En el foro, la conversación estaba en su punto más álgido cuando un nuevo mensaje apareció en pantalla.
"¡Vaya, Rey aceptó el encargo!"
"¡No manches, llegó Rey! Mi ídolo ha llegado."
"Hoy sí que es mi día de suerte, al poder presenciar esto."
"Ahora sí que se va a armar buena."
"Olof ya va a pasar a la historia."
"Ya podemos ir rezando por Olof. Este atrevido no tardará en encontrarse con el más allá."
"La casa de apuestas de al lado ya empezó a tomar apuestas sobre quién morirá primero, Rey o Olof."
...
Arlet revisaba mensaje tras mensaje, mientras la pantalla de su celular se iluminaba.
Maxi le envió un mensaje a Arlet, que decía: "Estoy bien, no te preocupes."
Al ver que había aceptado el encargo, Arlet supo que no tendría problemas.
Mientras tanto, en el interior de una lujosa mansión, un hombre corpulento miraba las apuestas en línea con un semblante sombrío.
Todos apostaban contra él, convencidos de que moriría antes que Rey.
Con un 'clack', Olof cerró su laptop y en su rostro parecía haber una tormenta.



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